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Para Sara

Sea que vivamos o que muramos, del Señor somos”. Romanos 14:8

Te conocí cuando yo tenía unos 13 años, y tú aún no llegabas a los 35. Eras la esposa del pastor de la PIB de Valencia, y siempre estabas con tus tres hijos en modo satélite, Ruth, Rubén y Mireyita, que tan solo era una niña pequeña. En ese entonces yo estudiaba en el liceo Manuel Felipe Tovar en La Viña, donde tú eras una de las profesoras de inglés. Te recuerdo en los pasillos de ese liceo. Tampoco se me olvida el texto de inglés que me regalaste, porque tú lo habías escrito. Tu nombre estaba allí, impreso con orgullo, para mí era increíble conocer a una profesional tan importante.

¿Cómo íbamos a imaginar que 30 años después nos encontraríamos en la IB El Trigal? Tú igual de tímida, comedida, acertada. Yo igual de extrovertida, imprudente y hablachenta. ¿Cómo es que dos seres tan opuestos pudieron llegar a ser tan buenas amigas? Comenzamos como compañeras de trabajo, en una de las clases de Damas. Allí, contigo a mi lado, fue mucho lo que aprendí, mucho lo que me aconsejaste y corregiste. Luego, a la partida de Gaddy del país, quedaste tú como directora de Escuela Bíblica Dominical y pronto me tomaste como ayudante, me arropaste bajo tus alas, y comenzamos una de las aventuras más divertidas y catalizadoras de mi vida ministerial. Con el tiempo, llegaste a ser mi alumna en la clase de Damas 3, y siempre, siempre comentabas algo de valor.

Sara, hicimos tan buen equipo que creo que en algún punto los maestros llegaron a tenernos miedo… ¡Es que éramos terribles! Que si los planes de clase a tiempo, que si están realmente prestando atención al objetivo de la lección, que si están llegando por lo menos unos 5 minutos antes de la clase, que si los alumnos están satisfechos… y un sinfín de detalles más. ¡Volvíamos locos a todos los maestros!

Y, ¿qué me dices de los talleres que preparábamos? Una locura total, entrabamos en una planificación y unos preparativos tan exigentes que después de esos encuentros podíamos fácilmente planificar una boda espectacular, porque éramos organizadas, previsivas, detallistas y prolijas, ¡todo lo que una novia necesita, pues! Tú eras nuestro Cerebro, y yo el Pinky que te seguía y ejecutaba todo lo que a ti se te ocurría.

Pero lo mejor de todo era tu amistad, tu apoyo, tu fidelidad… Realmente yo podía contar contigo para lo que fuera, al igual que tú podías contar conmigo. Tú no eras muy conversadora, pero cuando te aplicabas, podías hablar con mucha libertad y confianza. ¡Yo valoraba tanto esos momentos…! Creo que tú eras una de las primeras personas que me respetó como adulta, nunca me trataste como la niña que habías conocido años atrás, sino más bien como una persona a quien escuchabas como una igual. ¡Eso era tan nutritivo para mí!

Sara, tú eres responsable en gran parte de mi desarrollo como escritora… ¿Cuántas lecciones de Escuela Dominical escribí bajo tu guiatura y experticia? Es que no se te escapaba nada, una coma, un acento, un error ortográfico que nunca falta… Nada se escapaba de tu mirada atenta, de maestra. Y también evaluabas el contenido, aportabas tus ideas, discutías conmigo hasta llegar a un consenso. ¡Cómo te contentaste cuando te hablé de este blog! Me apoyaste, leíste mi presentación personal y me diste tu aprobación. Mi hijo Roger y tú son artífices de todo esto, y por eso les estaré eternamente agradecida.

Enfermaste por primera vez de ese cáncer grosero en 2014, al mismo tiempo que yo me lesioné el hombro derecho y tuve que ser operada. Recuerdo que me llamaste preocupada y me dijiste que me operara y mandara a hacer una revisión de un tumor que me salió a raíz de esa lesión. Al poco tiempo de esa conversación, entraste en radioterapia y saliste airosa… Realmente nunca pensé en un resultado diferente. En agosto de este año me llamaste para decirme que el cáncer había regresado a tu vida. Te escuché segura de ti misma, entera, madura. Ambas sabíamos que el final se acercaba.

Enfermaste y la iglesia se volcó a cuidarte, a ti y a Jacobo también. Sara, ahora no me cabe la menor duda de que nuestra iglesia te ama. Nunca faltó alguien a tu lado, las oraciones fueron incesantes, el dolor ante tu dolor fue muy sentido y también muy duro. “Sarita está enferma”, “Jacobo necesita apoyo”, todos nos involucramos de una u otra manera. Lisbeth y yo fuimos a visitarte, y cuando me viste arrugaste la cara y dijiste, “no quiero que me veas así”. Y yo pensé, “y cómo no verte, querida amiga”. Mientras Lisbeth oraba yo lloraba en silencio, con la cabeza gacha para que tú no te dieras cuenta. Fue muy duro verte así.

Hoy estás junto al Señor, libre de dolor, descansada. El cielo está de fiesta porque tú llegaste, aunque aquí el dolor nos embargue. Hoy fui a verte por última vez. Allí estuvimos todas las personas que te aman, que te recuerdan con cariño. Confieso que en vez de llorar reímos mucho, al evocar todo lo que vivimos contigo. Reímos tanto que más bien parecía una fiesta… Aramayn, Milagros y yo te recordamos sonreídas, porque recordarte nos hizo reír.

Gracias Sara por tu amistad, por tu risa tímida, por exigirme tanto, por toda la labor que compartiste conmigo, por tu mística de trabajo. Gracias, gracias, gracias. Un día nos volveremos a ver, y entonces, allí reiré contigo.

Hasta pronto Sarita…

Por Francis Sanchez

Hola, soy Francis. Me gusta escribir y creo que lo hago bien. Llevo mucho tiempo escribiendo sobre temas biblicos, ya que trabajo como voluntaria Sociedades Bíblicas Unidas de Venezuela.

Estoy casada y tengo dos hijos adultos. Mi hijo mayor siempre me ha impulsado a escribir y publicar. De hecho, este blog es su regalo de cumpleanos para mi

7 respuestas a «Para Sara»

Sin palabras estimada amiga y hna Helena. Gracias por compartir ese tiempo vivido con nuestra apreciada maestra de Escuela Dominical porque ella dejó un lugar muy especial en nuestro corazón. Dios te bendiga. Saludos.

Francis Elena Muy hermosa tus vivencias con nuestra amada Sarita, gracias por compartir las, que bello testimonio. Sarita vivirá en nosotros para siempre. De Dios recibirá muchos galardones por sus obras maravillosas. Mateo 25:21

Gracias hermana. ¡ Qué PRIVILEGIO el que tuviste !!! Yo, le doy GRACIAS al SEÑOR por haberme permitido el PRIVILEGIO de conocerla, de compartir con ella cosas muy personales, mías, y Siempre tuve el oportuno apoyo. La llegué a Amar, porque descubrí un Ser EXTRAORDINARIO. Lo que más me cautivó de ella, su INTEGRIDAD, prudencia, sincera, buena escucha, SIEMPRE presta a ayudarme. NUNCA dejé de Orar por su Salud, pero el día que PARTIÓ CON EL SEÑOR, mi Clamor a DIOS fue distinto, le pedí que se Sirviera de ella, porque había mucho Sufrimiento. Ella está en la morada CELESTIAL, en la presencia del SEÑOR. Es sólo un hasta luego, más temprano que tarde, nos encontraremos con ella. 🙏🙏🙏😘😘🌹🌹🌹🙏🙏🙏😊

Así es….. un día nos volveremos a ver y seguiremos sirviendo y riendo junto a nuestro Señor eternamente. Sin tristeza, sin llanto, sin incertidumbres, ni dolor.

Así las recuedo, como: Cerebro y Pinky dos grandes en la enseñanza. Un privilegio conocerles y escuchar sus clases.
Gloria a Dios! Porque nos volveremos a encontrar para seguir adorando al Rey por la eternidad.

Mi amada hermana Sara, aún solo en el silencio viene a mi mente que te fuiste de viaje, y si al mejor viaje sin retorno… Solo recordando esos buenos consejos y momentos de trabajo… Hasta pronto amada.

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