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Lectura Bíblica

El Sermón del Monte: De la boca de Jesús

Pero Yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a quienes os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por quienes os ultrajan y persiguen”. Mateo 5:44

Jesús era un hombre muy elocuente. Su uso de la palabra era muy poderoso, sobrecogedor la mayoría de las veces. Lo increíble es que Él nunca habló a grandes multitudes. Gran parte de sus enseñanzas eran de carácter privado e iban dirigidas sólo a los oídos de sus 12 discípulos. Sin embargo, se sabe que al Señor lo seguía mucha gente, hombres y mujeres que, si bien no habían sido escogidos como discípulos, iban tras Él esperando encontrar en Sus palabras el aliento que tanto necesitaban para sus almas. Y, además, lo seguían por su fama y poder como hacedor de milagros. Muy a pesar de Su prudencia y tacto, Jesús era todo un suceso en la pequeña provincia romana donde Él vivía y se movía.

La Palabra de Dios tiene muchas enseñanzas que vienen del Señor: Los 10 mandamientos, la profecía escrita, además de los relatos bíblicos que cuentan de Sus sentencias, dictamines y voluntad. Pero es en el Nuevo Testamento donde tenemos la oportunidad de “oír” la voz de Jesús. Y es en Mateo donde se recoge uno de los sermones más difíciles y retadores de toda la Biblia. Allí, en los capítulos 5, 6 y 7 encontramos doctrina de Cristo, de la boquita misma del Señor Jesús.

El Sermón del Monte es un discurso recogido por Mateo de una manera magistral. Algunos comentaristas bíblicos aseguran que el tal nunca fue un sermón en sí, predicado en una sola ocasión, en un tiempo y lugar específicos. Se cree que Mateo recopiló todas las enseñanzas éticas de Jesús y las reunió en un solo discurso, organizándolo por temas y otorgándole una unidad y cohesión únicas. Lucas, por otro lado, sí trabajó las enseñanzas de Jesús presentándolas de la manera cronológica como éstas fueron impartidas, en su lugar y su tiempo específicos.

El Sermón del Monte recoge las enseñanzas de Jesús con respecto a diferentes temas fundamentales para todo cristiano. Allí vemos lo que Jesús tiene que decir con respecto al carácter y la felicidad del ciudadano del reino de Dios, sobre el verdadero sentido de la ley, de la responsabilidad de ser catalizadores en este mundo, sobre el adulterio, el divorcio, el homicidio, los juramentos, la venganza, el amor por los que nos adversan, la limosna, la oración, el ayuno, las prioridades de la vida, el afán, las relaciones humanas, la vida fácil, y la obediencia del cristiano.

Allí, en esos tres cortos capítulos, Jesús parece pasearse por nuestra cotidianidad, sabiendo en carne propia lo difícil que es vivir como un verdadero ciudadano del reino de Dios. Al final de todo el discurso, Mateo recoge la reacción de la audiencia ante la autoridad demostrada por Jesús, que sostiene todo el discurso con coherencia y poder. Es que la fórmula que se repite a lo largo de todo el discurso tiene una razón de ser: “Oísteis que fue dicho… Pero YO os digo que…” prueba que Jesús no necesitaba de la autoridad de nadie. En ese momento Él era, y aún es toda la autoridad divina… A la humanidad le conviene escucharlo.

El Sermón del Monte nos presenta una experiencia única de conocer la doctrina de Jesucristo a viva voz y de manera muy personal. Esas letras rojas que bañan todo el discurso en las páginas de nuestra Biblia, cobran vida declarando, de manera inequívoca, que no es un profeta o apóstol de parte de Dios quien habla, sino que es Dios mismo quien enseña, conduce y exhorta. Es Jesús quien habla, es Su iglesia la que debe escuchar y obedecer. Es como si Dios quisiera que cada uno de nosotros se enfrentara a las palabras de Jesús y buscara obedecer y hacer realidad los preceptos del Señor en su propia vida.

Hay muchas personas que han logrado cumplir las demandas de Dios en su vida… Nelson Mandela, el admirado líder surafricano, fue apresado en 1962 por enfrentar las políticas del apartheid en su país. Después de 27 años de prisión ininterrumpida, Mandela emerge de las sombras sin amago de amargura, fresco, deseoso de unir y acompañar a su pueblo por el camino de la reconciliación, haciendo del amor a los enemigos su más visible bandera. Es claro que Mandela había leído las palabras de Jesús en Su Sermón del Monte. Y como él hay muchos otros que han demostrado con su ejemplo que las exigencias de Dios bien valen la pena.

Hay algo que debemos tener claro: El Sermón del Monte no está dirigido a personas inconversas. Al leer las palabras del Sermón del Monte sin lugar a dudas pensamos que sus demandas son demasiado exigentes: Se nos pide ser pacificadores en un mundo signado por el desacuerdo, debemos amar a nuestros enemigos, no juzgar a los demás, no airarnos, ser sal y luz del mundo, caminar por el camino estrecho y entrar por la puerta angosta… A simple vista estas exigencias parecieran burlarse de nuestra condición humana. Pero, realmente no es así.

La cosa es que Dios nunca ha pedido a nadie algo sin capacitarlo primero para que pueda lograrlo. Tenemos al Espíritu Santo, quien está con nosotros para conducirnos, y tenemos el fruto de Su Espíritu. Nadie ha dicho tampoco que sea fácil la vida cristiana, por eso, Jesús mismo oró por aquellos que no siendo de este mundo tenían que vivir en este mundo. También, Jesús hizo bastante énfasis en la oración, sabiendo que sin la comunicación diaria con Dios no podemos hacer nada.

Todos esos recursos están allí a nuestra disposición, sólo nos queda echar mano de ellos y vivir la vida cristiana con valentía y entereza. Los galardones resultantes son de carácter eterno.

Por Francis Sanchez

Hola, soy Francis. Me gusta escribir y creo que lo hago bien. Llevo mucho tiempo escribiendo sobre temas biblicos, ya que trabajo como voluntaria Sociedades Bíblicas Unidas de Venezuela.

Estoy casada y tengo dos hijos adultos. Mi hijo mayor siempre me ha impulsado a escribir y publicar. De hecho, este blog es su regalo de cumpleanos para mi

4 respuestas a «El Sermón del Monte: De la boca de Jesús»

Realmente es así, El Señor nos capacita para usarlos, con amor y carácter. Ser cristiano no es fácil, negarse a si mismo no todo ser humano está dispuesto, pero, solo lo que creen y lo aman somos los que estamos dispuestos a caminar con Él sin importar lo difícil que sea. Lo que Él hizo en la Cruz NO tiene precio.

Muchas veces las palabras no alcanzan para expresar cuanto llega a nuestra alma y a nuestra psique lo que nos conmueve….esta es una de esas ocasiones….Dios te continúe inspirando, Francis Helena…y gracias!

En el sermón del monte es donde podemos palpar esa negación a nosotros mismos como formula para dar paso al verdadero amor de Cristo en nuestras vida como creyentes. Como muy bien lo reseñas, mi amada Francis, pareciera una burla a nuestra condición humana, pero no es así…
Adelante!!! Siempre adelante Francis con tus maravillosos escritos. Dtb

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