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Lectura Bíblica

¡Celebremos la Biblia!

Todos los días antes de la cena y antes de ir a los servicios en la iglesia, mi abuela leía la Biblia para mí, y mi abuelo oraba. Incluso teníamos devocionales antes de ir a recoger algodón en los campos. La oración y la Biblia se convirtieron en una parte de mis pensamientos cotidianos y mis creencias. Desde muy niña aprendí a poner mi confianza en Dios y a buscarlo con todas mis fuerzas”. Rosa Parks, activista norteamericana (1913-2005).

La Biblia es el libro más traducido, más difundido, más admirado, más odiado, más atacado, y más controversial del mundo, todo al mismo tiempo. Es sin lugar a dudas un libro sagrado, pues la comunidad cristiana en general lo considera su libro de cabecera. Pero en realidad, la Biblia es, más que nada, y por encima de todo, la Palabra de Dios, autoritativa para la humanidad completa. Hoy, sin ánimos de ser obvia ni redundante, me gustaría responder a una pregunta: ¿Por qué leemos la Biblia?

Leemos la Biblia porque queremos escuchar la voz de Dios. No existe un registro mejor y más completo que recoja el pensamiento y la voluntad de Dios para la humanidad. En la Biblia encontramos la historia de amor entre Dios y el hombre y cómo el Señor del universo no ha claudicado en su empeño por alcanzarnos. Si queremos saber lo que Dios piensa en cuanto a la vida y la muerte, las relaciones humanas, y otros temas, la Biblia tiene la respuesta.

Leemos la Biblia porque nos enseña a vivir una vida mejor. En la Biblia encontramos las claves de cómo llevar una vida organizada, útil y larga. Eso no quiere decir que nuestra vida vaya a estar exenta de problemas… Pero, en medio de las dificultades la Biblia nos guiará y nos dará herramientas para guapear el día a día. No estoy diciendo que es un libro mágico, ni que sea un libro de recetas para una vida mejor… El hábito de leer la Biblia diariamente nos da directrices en cuanto a cómo Dios quiere que vivamos, ¡y esa es una gran ventaja para quienes vivimos en este mundo!

Leemos la Biblia porque es buena literatura. La Biblia es una colección de libros tan magistralmente compuestos… Allí encontramos historia emocionante acerca de los inicios de la humanidad. Allí también hay hermosa poesía que apela a nuestro espíritu. La Biblia cuenta con grandes aventuras que llenan nuestro corazón de esperanza, y nos arrancan carcajadas y lágrimas, nos llevan a la reflexión, nos avergüenzan, nos retan, y algunas veces nos enfurecen. Es que toda buena literatura produce una reacción en sus lectores, y ¡la Biblia es experta en esto!

Leemos la Biblia porque nos abre la puerta a culturas antiguas. ¿Cómo se celebraban las bodas en la antigüedad? ¿Qué comía la gente en el desierto? ¿Cómo era la institución familiar? ¿Cómo vestían los ricos en el tiempo de Jesús? ¿Cuál era el papel de la mujer en la sociedad? O, ¿qué de los roles de género? ¿La gente en la antigüedad se enamoraba o sólo era parte de una transacción de negocios? El mundo antiguo está a nuestros pies con sólo echar un vistazo a las páginas de la Biblia. Es allí donde nos damos cuenta que la humanidad no ha cambiado mucho, después de todo. (Busca Romanos 1:18-32 para que veas lo que te digo).

Leemos la Biblia porque podemos aprender de los errores de otros. Lo más interesante de la Biblia es que está repleta de personajes imperfectos y fallidos, ¡tal como tú y yo! Este no es un libro de gente perfecta (aunque sí que tiene gente santa, escogida por Dios, muy a pesar de sus fallas). La Biblia no se empeña en esconder nada, porque la Palabra de Dios trata con gente común y corriente que se pone en las manos de Dios, o no… Si algo nos enseña el rey David es que ser perfecto no siempre se logra, pero enmendar tu camino de vuelta a Dios, realmente es lo que cuenta.

Leemos la Biblia porque es fuente de sabiduría popular. ¡Cuánto se aprende con la palabra de Dios! Aprendemos a no ser necios, a ser honestos y sinceros, a ser buenos hijos, buenos padres, a amar al prójimo y a aborrecer lo malo, a tener un buen matrimonio, a disfrutar del sexo, a no prestar dinero, a no chismear, a ser responsable de nuestros actos y palabras, a valorar a los vecinos y a los amigos, a respetar a nuestras autoridades y a ser ciudadanos responsables, a huir de las pasiones y de las deudas. ¿Por qué no somos mejores personas? Porque a veces no basta con leer, ¡también hay que poner en práctica lo que leemos!

Leemos la Biblia porque su lectura puede transformar nuestras vidas. La buena literatura, como todas las expresiones artísticas, tienen el poder de transformar la vida de la gente. Y la Biblia, siendo una de las piezas literarias más excelsas, no escapa de esta realidad. El hábito de la lectura bíblica hace que sus palabras de vida penetren en nuestro corazón, en nuestra mente y en nuestra alma, y produzcan frutos de arrepentimiento, fe y amor. Nadie puede leer la Biblia sin encontrarse a sí mismo en una encrucijada… ¡La decisión es nuestra!

Es por esto, y mucho más que se celebra el mes de la Biblia, en septiembre (gracias a la reforma protestante), o en octubre (gracias al aporte de Jerónimo a la traducción bíblica al latín). Se celebra la Biblia porque es palabra de Dios para todos, para ti y para mí. Celebrar la Biblia significa reconocer el largo camino recorrido en traducción, difusión, distribución y enseñanza de la Palabra de Dios a lo largo de muchos siglos. Celebrar la Biblia también implica hacer un guiño de gratitud a todas las personas involucradas en el quehacer bíblico.

La Biblia, como libro, es el producto directo e indirecto de un Dios que se quiere comunicar; de escritores que fueron obedientes al llamado; de minuciosos copistas, celosos de la exactitud de su labor; de traductores del pasado, ilustres y perseguidos que dejaron su vida en esa labor; de traductores del presente que trabajan día a día, muy a pesar de los inconvenientes; a estudiosos y expertos que vigilan la integridad del texto; a personas con los medios económicos que donan los recursos necesarios; a las casas editoras que invierten, diseñan imprimen y publican; a las organizaciones que distribuyen, obsequian y enseñan las Escrituras con pasión y un alto sentido del deber. A todos ellos, ¡GRACIAS!

¡Celebra la Biblia! Ora, participa, involúcrate…

Por Francis Sanchez

Hola, soy Francis. Me gusta escribir y creo que lo hago bien. Llevo mucho tiempo escribiendo sobre temas biblicos, ya que trabajo como voluntaria Sociedades Bíblicas Unidas de Venezuela.

Estoy casada y tengo dos hijos adultos. Mi hijo mayor siempre me ha impulsado a escribir y publicar. De hecho, este blog es su regalo de cumpleanos para mi

5 respuestas a «¡Celebremos la Biblia!»

Hay un hermoso himno que dice: «Danos un bello hogar, dónde la Biblia se pueda ver» se Lee, se comenta, al amanecer está en el salón al lado del radio, vamos a ella a buscar citas, cotejamos versiones, es el pan diario.festejemos el mes de la BIBLIA.

La Biblia es el único libro donde el protagonista se enamora del lector y da la vida por él. ! Que viva la Biblia! Y que permanezca siempre en nuestros hogares.

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