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Un privilegio

El nombre es uno de los derechos fundamentales del hombre

Una de las primeras cosas que se le enseñan a un estudiante de idiomas es a presentarse. What´s your name? My name is Francis Helena… Quel est ton nom? Moi, je m´appelle Francis Helena. El primer día de Kínder está exclusivamente dedicado a aprender el nombre de cada alumno. Los niños se sientan en el piso, formando un círculo, y todos repiten los nombres a gritos, emocionados, a medida que cada uno se va presentando con timidez. Sí, definitivamente, el nombre es una de las cosas más importantes que recibimos al nacer…

Sé que ya lo he dicho dos veces, y en dos idiomas diferentes, pero, por si te quedan dudas, mi nombre es Francis Helena. Mi madre me llamó así para honrar a mi abuela Francisca (algunas personas me llaman así) y a una de mis tías, Elena (mamá decidió poner la H para hacerlo más griego aún…). Y la honra no carece de significado. Para mi madre esas dos mujeres eran muy importantes y queridas, y su primogénita tenía que llamarse así, pues. Pero sé de buena fuente que mamá tenía otros dos nombres para mí (oye, en nueve meses es mucho lo que planificas para ese bebé que llevas en el vientre). Ella quería llamarme Abril (muy bello ese nombre, la verdad), o Alegría (también lindo, pero muy inadecuado… ¿Qué pasaría cuando no estuviera alegre? ¡La locura!).

Pero, en mi familia y en muchas otras familias, la verdad, se suele llamar a todos por el segundo nombre en vez del primero. Por años, todos me conocieron por Helena o Helenita, pues nadie usaba el Francis. Ya en la universidad tuve que usar mi primer nombre, porque uno de mis profesores me amenazó con reprobarme si no firmaba con mi nombre completo, tal como aparecía en la lista (el pobre gringo seguro que pasó horas buscando a esa Helena). Esa tradición del segundo nombre se ha extendido a mis sobrinos, y ya pues se sobreentiende que el primer nombre no es más que un adorno que sólo aparece en la cédula. Una vez me llamaron por teléfono y atendió mi padre. Cuando preguntaron por Francis, él aclaró que allí no vivía ninguna Francis y que estaba equivocado. Nunca entendí eso, ¿acaso papá no participó en la escogencia de mi nombre? ¡Qué familia tan loca tengo!

Los nombres son mucho más que elementos de identidad, en realidad son una expresión de lo que somos y de dónde venimos. (Creo firmemente que si yo me llamara Abril o Alegría sería una persona un tanto diferente…) Y la ley lo sabe, pues consagra al nombre como uno de los derechos fundamentales de toda persona. Es que, esos sustantivos propios que nos identifican llegan a ser la definición misma de lo que somos. Y te lo puedo probar… Cuando alguien tropieza y cae, o dice algo inadecuado, mis hijos dicen: “cometiste una helenada”. ¡Para ellos ser “Helena” es sinónimo de torpeza! Pero, además de eso, el nombre es música para los oídos, es algo de lo que se llega a estar muy orgulloso, y que no se duda en escribir en todos lados (A ver, ¿a que no escribiste tu nombre repetidas veces en el pupitre de la escuela o en las paredes de los pasillos?). Es verdad, me encanta mi nombre, y yo sé que a ti te gusta el tuyo también.

Bueno… Hay gente a la que no le gusta su nombre, pero siempre se adaptan, lo esconden, lo disfrazan, lo acortan, o usan apodos. Mis hijos nunca aceptaron los sobrenombres… Los rechazaron de manera firme y categórica. A mí algunas personas me llaman Hele, otras me llaman Fran. La verdad nunca he tenido un apodo, a no ser que lo tenga y yo no lo sepa… (¿te imaginas? Ja ja ja). El nombre está claramente relacionado con la imagen y la autoestima, y su aceptación u acomodo no es vanidad, más bien es vital.

En la Biblia, la primera vez que Dios saca su tarjeta de presentación y se refiere a sí mismo por su nombre es en Éxodo 3. En ese episodio bíblico, Dios llama a Moisés para que libere a Su pueblo de la esclavitud de Egipto. El tartamudo e inseguro hebreo pone excusas a todo, pero al final, ya resignado a cumplir con la dura tarea, pregunta: ¿Qué les digo cuando me pregunten quién me envía? Y Dios responde, exudando un poder inigualable: “Diles que YO SOY EL QUE SOY te envía” Créeme, ¡ése nombre no tiene parangón! YO SOY EL QUE SOY habla de eternidad, de pre existencia, de poder… Dios sencillamente ES, y punto. ¡Yo me imagino que Moisés tuvo que hacer malabares para no caer sentado en la zarza ardiente cuando escuchó ese nombre retumbando en el desierto! Es que el nombre de Dios es realmente imponente.

Siglos después, Jesús usaría ese mismo nombre con libertad y osadía… Cada vez que Él decía: “Yo Soy” (la puerta, el camino, el pastor de las ovejas, la verdad, la vida…), los maestros de la ley temblaban de rabia ante tanta blasfemia. Ellos sabían que ése era el nombre de Dios y usarlo de la manera como lo hacía Jesús era un sacrilegio. (Los muy bobos nunca entendieron que Jesús ES Dios). Es que para los hebreos el nombre no solo identifica a la persona, sino que también define su destino. Se ve en tantos personajes… Cada hijo de Jacob tenía un nombre que definía su relación con Dios y los relacionaba con la historia de su familia. Cada mujer estéril que rogó un hijo al Señor colocó nombres que hablaban de fidelidad, agradecimiento y destino. María se le anunció que su hijo se llamaría Jesús, un nombre pletórico de significados… ¡Aquel Nombre por medio del cual todos llegaríamos a ser salvos!

Uno de los honores más grandes que una persona puede experimentar es colocarle nombres a sus hijos, ¡tenemos 9 meses para escoger el mejor! Y no sólo es un privilegio, también es una gran responsabilidad… Los nombres de mis hijos son el resultado del concurso de mucha gente, no sólo de sus padres. Son nombres hermosos porque evocan a personas amadas. Sin embargo, a veces no puedo entender por qué la gente pone unos nombres tan compuestos y complejos a sus hijos. Yo sé que detrás de la combinación de nombres está el querer honrar a mucha gente, pero a veces se pasan… ¡Mira que ese pobre tiene que cargar con esa cruz toda su vida, e incluso después de esta vida! Sí, el nombre nos sobrevive, así de importante es…

Cargar con un nombre también entraña un gran honor y una mayor responsabilidad. Detrás de mi nombre está un legado de trabajo duro y fidelidad al Señor, mucha alegría de vivir, y recuerdos memorables que se evocan en cada encuentro familiar. Me honra llevar los nombres de mujeres amadas, es un privilegio ser parte de ese legado que nos une con lazos de sangre, y con lazos de amor también… Yo soy esas mujeres, mi abuela Francisca y mi tía Elena. Sólo espero vivir a la altura de ese legado.

Y tú, ¿cómo te llamas?

Por Francis Sanchez

Hola, soy Francis. Me gusta escribir y creo que lo hago bien. Llevo mucho tiempo escribiendo sobre temas biblicos, ya que trabajo como voluntaria Sociedades Bíblicas Unidas de Venezuela.

Estoy casada y tengo dos hijos adultos. Mi hijo mayor siempre me ha impulsado a escribir y publicar. De hecho, este blog es su regalo de cumpleanos para mi

10 respuestas a «Un privilegio»

Excelente Francis que el Señor siga llenando te de mucha sabiduría y conocimiento para edificación de muchos. Un abrazo

Que bendición Helenita y que Maravilloso poder expresar Y edificar a travez de la palabra de Dios y esta pagina. Que nuestro fiel Señor te siga llenando de su sabiduría e inteligencia.

Como me llamo.? Bueno te diré mi primer nombre Efredis, raro verdad.? Pues bien, lo tomo mi inolvidable madre de un cartón de rifa (soy una rifa) jajajaja, eso me dijo cuando le pregunté porque me puso ese nombre , y le pregunté porque cada vez que lo doy a alguien por primera vez, me hacen entrar en detalles del origen del mismo que es casi masculino jajajaj, lo que me resultaba incómodo, pero bueno a ella le gusto y eso para mi es un honor llevar como identificación personal algo que le gustó a mi madre, mi segundo nombre, casi no lo doy, porque la cara de sorpresa que.pone quien lo oye no es normal jajajajaj, pero mi madre le gusto y eso para mi es una honra a su recuerdo. Bueno les diré mi segundo nombre ROQUINA , Así se llamaba mi abuelita que tanto ame y sigo amando en el recuerdo, porque fue mi segunda mamá, gran parte de mi niñez la pasé a su lado. Me contaba mi mamá que ese nombre es de origen Italiano, el padre de mi abuelita era Italiano y es el nombre del Patrón de Italia «San Roque» 🙈. Tu relato referente a lo que representa nuestro nombre de origen, es algo que nos lleva al convencimiento de que debemos honrar el nombre que llevamos porque es lo que marca el amor conque nuestros padres desearon identificarnos para toda una vida. Helenita gracias sigo pensando que eres única, original, lo que te hace ser querida por los que re conocemos. Dtb. Quedo a la espera de tu próximo blog. Tqgrandooooote mi maestra irremplazable

Excelente como siempre y muy acertado tus comentarios con respecto del orgullo o no de llevar un nombre. También entiendo a muchas personas que les pusieron el nombre según el almanaque, los cuales no están muy a gusto. Conozco a una tía de una amiga que se hacía llamar Tula, ya que su nombre real era Castula; realmente la mataron. Fue tanto así que la mujer ahorro un dinerito y se ha cambiado el nombre, hoy en día en su cédula de identidad nos encontramos con el maravilloso nombre de Tuleima, igual para todos sigue siendo la tía Tula; reales perdido.
Maravilloso Francis, sigue adelante…

Muy bueno, me encanta. En mi caso somos 8 hermanas y soy vomo la del medio. Siempre le pregunté a mi mama porque a mi me toco ese nombre. Mi nombre es Gregoria Encarnacion. Tuve mucha pena mis primeros años de primaria. Después me senti tan orgullosa del segu do porque mi Papa quiso honrar a su mama, llamandome como ella. Me sie to muy orgullosa. El primero me dice mi mama Gua porque vimos calendario y te tocaba. Jejejejeje

Que te puedo decir, fui la primera con mi nombre, ya hay varias, su raíz es del nombre de una flor común mejicana, lo eligió mi padre, es la flor de la alegría, Zinnia pero él le cambió la a por la e, Mi nombre : Zinnie , lo importante es resaltar la importancia de dar un nombre, y los que tienen un nombre que no concuerde, Dios mismo nos dará una piedrita blanca con nuestro nuevo nombre Apocalipsis 2:17

Mis nombres son Rosa Elena, soy la única de mi familia con el nombre de Rosa en el primer lugar y mi mamá me llamó así por una amiga de su juventud, debió ser muy buena amiga por que soy la única de sus hijas con el nombre de una amiga.
Pero si llegué a tener apodos, cuando mi mamá me llamaba y yo no aparecia, porque me entretenía jugando en las casas de mi familia vecina me decía: «tu te llamas es rochelera no Rosa Elena» cuando mi papá me trataba con cariño me llamaba tochelena y el más cruel era mi hermano mayor Juan, me cantaba una salsa de moda en esos tiempos que se llamaba así Rosa Elena gallina de agua, cada vez que quería burlarse de mi.
Lo que pasa es que el nombre de Rosa es muy común.

La verdad es que no sé como va hacer el Señor para llamarme porque es tan común mi nombre, de repente tendré un código que sólo yo reconocere cuando me llame, a no ser que alguno de mis parientes se les ocurra gritar algunos de mis apodos en ese día. 😁

Muy linda reflexión sobre lo importa te de nuestra identidad y por consiguiente nuestro nombre. Nos insta a valorar cada dia mas nuestros nombres por el simple hecho de donde nacieron, en el corazón de quienes mas nos amaron terrenalmente hablando, nuestros padres. Mi nombre es Eneida del Rosario, Eneida por el nombre de una princesa griega de la Eneida de Virgilio. Me lo puso mi papá que acababa de leerla y soñaba que su chiquita fuera una princesa muy amada. Y del Rosario, aunque no muy bonito, significa el gran amor de mi mamá por su abuelita Rosarito, que acababa de morir un par de años antes de yo nacer y que era chiquita, menudita y achinada, como dicen en mi casa que soy yo. Gracias a Dios por mis nombres porque hasta Él intervino en ello porque yo estaba en sus planes, en su mente y en su corazón. Dios te bendiga Francis y siga usando de manera especial.

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