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Lectura Bíblica

Lucas, un investigador de altura

He propuesto una lectura amena de la Biblia, y para ello cada martes presento un escrito, a modo de introducción, de algún libro de la Palabra de Dios. En la primera publicación de este blog, de fecha 18 de mayo de 2020, presenté una introducción al libro de ESTER. Allí hablé de salvación y de como Dios modeló Su plan de redención, a través de la historia de una reina, estratégicamente preparada y puesta allí para salvar al pueblo de Israel del exterminio. La semana pasada presenté a RUT, una valiente mujer que con su obediencia pasó a ser bisabuela del gran rey David y ascendente del mismísimo Salvador, el Señor Jesucristo. ¿Por qué comenzar por estos libros? Pues porque, si se quiere leer la Biblia, es bueno empezar por su eje central: Jesús, El Salvador. Hoy, voy a trabajar con el evangelio de Lucas… Como ves, ¡entraré de lleno en materia!

Jesucristo es la persona más importante de la Biblia. De hecho, todo la Palabra gira en torno a Él y a Su obra, como Dios, verbo creador, y hombre. A Jesús se le puede rastrear a lo largo de toda la Biblia: El Señor está en la promesa hecha a Abraham, la que dice que a través de él serían benditas todas las naciones de la tierra. Él es el Ángel del Señor que aparece a Balaam y a los padres de Sansón. Él es el agua que calma la sed de los israelitas en el desierto, es el maná que cae del cielo, y también es la serpiente que Moisés alza, para que todo el que la mire, sea sano por fe. Y es el Mesías prometido, Admirable Consejero, Príncipe de Paz. También es la luz que viene a levantar a Su pueblo de la vergüenza…

Pero es en el Nuevo Testamento donde lo vemos brillar fulgurante. Dios se hizo hombre, y habitó entre hombres… Y son los evangelios los escritos que presentan a Jesús de manera plena e inequívoca. Son 4 los evangelios, son 4 miradas únicas sobre un mismo sujeto y su obra: Jesús de Nazaret, hijo de José y María. El primer libro del Nuevo Testamento fue escrito por Mateo, o Leví, recaudador de impuestos y discípulo de Jesús. El cuarto evangelio fue escrito por Juan, el discípulo amado. Marcos lo escribió Juan Marcos, con la mirada y la memoria atenta de Pedro… Estos tres evangelios cuentan con el peso y el valor de testigos de excepción, hombres que vivieron con Jesús, que escucharon Sus enseñanzas en primera fila. El evangelio de Lucas es único, pues su escritor no conoció a Jesús, y ni siquiera era hebreo.

Y, sin embargo, Lucas es quien presenta el mejor y más organizado recuento de la vida, obra, muerte y resurrección del Salvador. Claro, al no conocerlo, Lucas tenía la obligación de investigar, de entrevistar a testigos oculares, para cumplir un encargo muy especial: El excelentísimo Teófilo quiere que el médico de Pablo le escriba sobre Jesús, el Médico Divino, el Salvador. Todo el evangelio respira observación detallada, milagros y señales con mirada escrutadora, producto de una mente acostumbrada a pensar, estudiar, observar, organizar… Hacer ciencia, pues.

Entonces, Lucas comienza por el principio, la infancia de Jesús. Y si bien ya Mateo había tocado el tema, es Lucas quien lo hace con la mirada y los recuerdos de una persona muy particular… María, ¡la madre del infante en cuestión! Sí, María ayudó a Lucas a componer su evangelio, en una época donde la mujer era un cero a la izquierda. La Biblia fue compuesta por unos 40 hombres a lo largo de unos 2000 años, pero el evangelio de Lucas lleva la mirada de una mujer, aunque no su firma. Pero, no creas, no es tan extraño… Lucas era griego y para él, la mujer tiene importancia, tiene voz, y él la escucha sin problemas. Esta incursión femenina en el texto lo dinamiza, lo llena de detalles interesantísimos, y hace entrar al lector a la mente y al corazón de una mujer excepcional. ¡Qué mejor que una mamá para hablar de su hijo! Es que Lucas sabía que los hijos son el tema favorito de toda madre… Cuando leas este evangelio, presta atención y verás los recuerdos, el corazón y la impronta de María, esparcidos dulcemente por todo el texto.

Ahora, es importante que sepas que los evangelios pertenecen a un género literario que se ocupa más de las enseñanzas y obras del sujeto en cuestión que de sus datos de vida. Un evangelio no es una biografía, no. Es más bien un recuento de lo que ese sujeto, dijo e hizo. Se ocupa más bien en recordar y relatar la obra excepcional de Jesús. En otras palabras, lo que interesa aquí es que Jesús llamó a unos hombres comunes y corrientes y les enseñó una nueva manera de vivir. Los instruyó, no en la ley, sino para que entendieran Quién es y cuál es la verdadera intención de la ley, aquella que sí produce arrepentimiento para vida eterna. Les enseñó a través de relatos de la vida cotidiana para que entendieran los rudimentos de un Reino del cual Él, Jesús, era el Rey. Y los preparó para que, a través del poder de Su Espíritu, esparcieran Sus enseñanzas a todo el mundo. Pero, por encima de todo, un evangelio habla de la muerte y resurrección de Jesús porque, después de todo, fue para eso que Jesús se hizo hombre: Para morir y derramar Su sangre, para salvación de todo aquel que crea en Él.

Lucas es el evangelio más universal de todos, pues su autor repite una y otra vez, y de manera un tanto atrevida, que Jesús es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Es que Lucas ya sabía que la salvación de Dios es para todos por igual, primeramente, a los judíos, pero también a los gentiles. Seguramente eso lo escuchó decir a Pablo muchas veces… Siempre me pregunto qué pasó con Teófilo después de haber leído este primer escrito, y el segundo también (¡Hechos de los Apóstoles!). ¿Qué efecto tuvo esa lectura en este hombre? ¡Es que nadie puede leer la Palabra de Dios sin reaccionar a ella!

Recuerda, estamos leyendo la Biblia de una manera placentera. No pierdas de vista a Jesús en el evangelio de Lucas. Allí vemos Su humanidad y también Su divinidad. Vemos a un Jesús implacable con los maestros de la ley, pero tierno y próximo con los hombres mujeres y niños que se encontraron con Él en esta tierra. Vemos al hombre con una misión, y al Dios que ama a la humanidad y no quiere que se pierda. Mira a Jesús allí, en acción. Es una experiencia única y conmovedora.

Por Francis Sanchez

Hola, soy Francis. Me gusta escribir y creo que lo hago bien. Llevo mucho tiempo escribiendo sobre temas biblicos, ya que trabajo como voluntaria Sociedades Bíblicas Unidas de Venezuela.

Estoy casada y tengo dos hijos adultos. Mi hijo mayor siempre me ha impulsado a escribir y publicar. De hecho, este blog es su regalo de cumpleanos para mi

10 respuestas a «Lucas, un investigador de altura»

Que hermosa introducción para este hermoso evangelio. Ahora voy a volver a leerlo con una nueva perspectiva. Conocer a nuestro Señor es un aventura que debe ser placentera y que el Espiritu Santo nos guíe en este nuevo viaje.

Leer la Biblia de una manera placentera a través de la presetaciòn y forma de desarrollar tus escritos, cumple con ese objetivo, amada hna.
Dios te colme de mucha sabidurìa.

Maravillosa introducción a este Evangelio. Nos invita a una lectura diferente. Dios continúe usando te como canal de motivación al pueblo de Dios.

Me encanta tu manera tan sencilla y natural con que logras narrar lo que te propones.Dios.siga bendiciendo tu vida y dándote sabiduría para seguir haciéndolo para Su Honra y Gloria

Maravilloso texto. Una reflexión sobre la manera de leer a Lucas. Leer por placer no era mi intención. Me has hecho ver una manera diferente de leer la palabra. Es para disfrutar cada palabra,cada hecho. El Señor es maravilloso y en cada versículo encontramos una lección de vida. De humildad y amor de Jesús. Dios te bendiga por abrir nuestros ojos para leer desde otra perspectiva.

Con este comentario, a quién no le va a entusiasmar leer el evamgelio de Lucas.
La manera como Lucas describe la concepción de Jesús es uno de los puntos más significativos para mostrar la naturaleza enteramente divina y humana del Señor, primordialmente porque quien relata la historia es un médico o un científico, no fue un filósofo, ni un estudioso de la ley, para que nadie se le ocurra decir que el nacimiento divino de Jesús es solo una imagen empleada por el autor, pues a Dios no se le escapa nada, y para que no haya ninguna duda al respecto emplea a un médico y de paso extranjero a describir con lujo y detalle de la procreación divina del Hijo de Dios y el nacimiento humano del Hijo de María.
Además algo muy importante que tu dices Francis el lugar que autor le da al personaje de María sin perder de vista al autor principal de la obra, que es Jesús,, es de gran significado y tú, hermana en tu comentario lo enfocas extraordinariamente.

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