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Il Dolce Far Niente

Il dolce far niente” o ‘lo dulce de no hacer nada’, es una frase que usan mucho en Italia, donde el descanso, el disfrutar de no hacer nada, es un tema importante.

La primera vez que escuché esta frase no fue en Italia sino en una película protagonizada por Julia Roberts llamada “Comer, Rezar, Amar”. Liz, la protagonista, hace un periplo muy interesante donde descubre cómo comer (en Italia), cómo rezar (en India) y cómo amar (en Indonesia). Estando en Italia, Liz se propone aprender italiano, se encuentra con esta famosa frase “Il Dolce Far Niente” y se recrea, no sólo en saberla pronunciar y usarla adecuadamente en contexto, sino en llevarla a la práctica con descuidado placer. Hay una escena donde ella se dedica a leer el periódico en italiano y disfruta de la dulzura de no hacer nada. Jamás había visto sonreír tanto a Julia Roberts, ¡y ella es famosa por su sonrisa!

He tenido la bendición de viajar a Italia 2 veces en mi vida. He estado en Roma, Bari y Bologna, y en ambas ocasiones he visto cómo practican los italianos “Il Dolce Far Niente”. ¡Esa gente sí que sabe disfrutar de la vida! Hay un ambiente de placer que ocupa cada resquicio de sus vidas. Cuando comen, verdaderamente disfrutan de un maravilloso ritual, cada plato es saboreado hasta el último bocado. Cuando descansan, gozan una placentera siesta que repone sus fuerzas para continuar el día. El café o el gelato de la tarde es un encuentro imperdible entre amigos, y la plática al final del día es despreocupada, necesaria y esperada, para recapitular, para sopesar el día, para relajarse y cerrar la jornada. En realidad, este placer de vivir, de no hacer nada por encima de las responsabilidades de la vida es algo que se practica empecinadamente en toda la cuenca europea del Mediterráneo, no sólo en Italia. España y Grecia son también orgullosos exponentes del fenómeno que eleva el ocio a proporciones religiosas. ¡Esto pone a Ángela Merkel de muy mal humor!

Ahora, con todo este encierro producto de una cuarentena que ya lleva más de 100 días en Venezuela, “Il Dolce Far Niente” ya no es dulce, ya no se disfruta, más bien es un fardo que ahoga y aburre. Es mucho “niente” y nada “dolce”. En estos días me tropecé con mi calendario de pared del 2020 y me reí a carcajadas al ver que precisamente hoy, día en que escribo esta entrada, es feriado nacional en Venezuela. Y yo lo marqué notoriamente al inicio del año, con anticipación, como un día donde disfrutaría de un merecido descanso, justo a la mitad de la semana… Ahhhh, ¡cómo iba a disfrutarlo! ¿Cómo podría saber lo que ocurriría unos 3 meses después? Cada uno de los compromisos de este año fue cancelado por la amenaza del COVID-19. Este año no he logrado hacer nada.

¿Cómo disfrutas del ocio bien entendido cuando todo lo que vives es ocio mal entendido? Y no es que no haga nada en casa. Siempre tengo cosas que hacer… Al principio de la cuarentena emprendí una serie de proyectos en casa de los cuales estoy muy orgullosa, y en los que no invertí nada de dinero. Diseñé una galería de cuadros y fotos en una de las paredes de mi sala, sembré nuevas plantas en el jardín, agregué un poco de verdor a la entrada, organicé cuartos y closets, y todo eso me gustó mucho. Pero toda la creatividad y los recursos se agotaron, y ya no tengo nada que hacer más que los oficios de casa, que nunca he disfrutado, la verdad. Es que “Il Dolce Far Niente” no tiene sentido si no se trabaja, si no hay agotamiento, si no hay actividad.

La Biblia habla del ocio. En Eclesiastés 3:22 el escritor dice que no hay nada mejor para el ser humano que disfrutar de su trabajo, pues eso es lo que le ha tocado. Pero también se pregunta más adelante en 4:8 que para qué trabaja tanto si se abstiene de las cosas buenas de la vida… No, no es contradictorio. Es la vida. ¡Se debe trabajar y se debe disfrutar… “Il Dolce Far Niente!

¡Cómo extraño mi trabajo! Viajar kilómetros y kilómetros de carretera con mis compañeros y amigos. ¡Cuánto se conversa y se goza cuando pasas horas en un vehículo, compartes cada comida, duermes en el camino, y conoces los más hermosos parajes que Dios ha regalado a esta tierra! Las conversaciones siempre son animadas, reilonas, otras serias y trascendentales… Una vez estábamos tan aburridos que terminamos hablando sobre las comiquitas y programas de televisión que veíamos cuando niños (¿recuerdas a la Señorita Cometa?).

Al llegar a nuestro destino, el trabajo es fuerte, el programa de estudios repleto de actividades, los traductores ansiosos por aprender. La jornada comienza muy temprano, con devocional y desayuno, trabajo académico, comidas y prácticas. Terminamos muy tarde en la noche, cansados pero satisfechos de lo alcanzado. Al principio no entendía por qué el trabajo era tan intenso, luego comprendí que el tiempo es corto, la inversión es grande, y como aprendí en esta cuarentena, nunca sabemos cuándo podamos volver a vernos. Aprendí que hay que honrar nuestro tiempo y sacar el mayor provecho de él, y también hay que honrar y administrar bien los recursos provenientes de los muchos donantes que contribuyen a la causa bíblica.

Extraño mi trabajo. Siempre pensé que ser voluntaria me daría la libertad para decir que no cuando así lo quisiera… En 8 años no he encontrado la ocasión de hacerlo, y no creo que lo haga nunca. Cuando haces lo que te gusta, no es trabajo, es placer, es vida. Vamos a ver qué nos depara el futuro, ¡a ver si el Covid nos deja vivir de una vez por todas!

Por Francis Sanchez

Hola, soy Francis. Me gusta escribir y creo que lo hago bien. Llevo mucho tiempo escribiendo sobre temas biblicos, ya que trabajo como voluntaria Sociedades Bíblicas Unidas de Venezuela.

Estoy casada y tengo dos hijos adultos. Mi hijo mayor siempre me ha impulsado a escribir y publicar. De hecho, este blog es su regalo de cumpleanos para mi

6 respuestas a «Il Dolce Far Niente»

La verdad que no hay como descansar cuando estás cansado. Este tiempo de ocio hasta para los adolescentes está cansado. Uno les dice …ya terminaron el año escolar a descansar y creen que es ironía jajajaja pero bueno ya Dios sabrá cuando vamos a salir de tanto ocio y que vamos a aprender de todo esto.

Gracias mi amada hna sigo tú blog excelente idea muy interesante y gratificante, en espera del levantamiento de la cuarentena para poder disfrutar un buen café con mis hnos y amigos. Mil bendiciones . Continuó en conexión .

Muy cierto… solo se puede disfrutar del ocio luego de una jornada de trabajo. Y las dos tienen su tiempo como enseña la Biblia.

Helenita gracias por compartir tus ideas, de esa manera amena, gustosa y rica en lenguaje bien expresado. Leerlas es como estar hablando directamente contigo.
Amiguita, te felicito!
Sigue adelante.

Me parece muy interesante lo que dices de los italianos sobre la frase que emplean “Il dolce far niente» lo dulce de no hacer nada, tal vez porque cuando vi la película pase por alto ese detalle y sólo me enfoque en los espaguetis que la actriz comía los cuales daban una sensación de que estaban deliciosos, bueno, también porque cada quien absorbe lo que más le interesa en el momento.
Pero ahora estoy en una de cuidarme gracias a esta pandemia que la tiene agarrada con los gordos, diabéticos y viejos y yo tengo las tres cosas. La dieta me ocupa desde muy temprano a preparar los alimentos y a la vez a pensar en qué más puedo ocupar mi tiempo porque paso mucho de el sin hacer nada.
Y esa frase de ver la dulzura del no hacer nada me gustaría experimentarla en su plenitud y esto amerita en qué pueda ocuparlo realmente como para sentir esa sensación y poder decir con verdadera experiencia “Il dolce far niente»

Muy buena idea que me has dado amada Francis, gracias, bendiciones.

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