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Querida Editorial

«Tu palabra, Señor, es eterna y está firme en los cielos». Salmo 119:89

La letra escrita siempre ha sido parte de mi vida. Desde muy pequeña abandoné los juegos y las muñecas para disfrutar de un buen libro. Meterme en el mundo propuesto por un autor, que además ha abierto generosamente para mi disfrute, es uno de los placeres primarios más arraigados en mí. Igual me sucede con las librerías… ¡Qué espacios tan nutritivos! Solía ir a una tienda de la extinta cadena Tecni Ciencia, en el Sambil, donde me paseaba por sus muchos estantes y revisaba libros, leyendo parte de los prefacios, disfrutando el abreboca, analizando el contenido, y sucumbiendo a la compra inevitable.

Dios ha sido tan generoso conmigo que me permitió trabajar en una distribuidora de literatura cristiana, además de disfrutar de dos librerías de acceso público, al detal. Esa es, hasta ahora, una de las mejores y más gratificantes experiencias de mi vida. ¿Cómo es que llegué a trabajar allí? Resulta que mi madre llevaba unos buenos 25 años vendiendo literatura cristiana, Biblias y otras cosas. Todo comenzó un día que la distribuidora donde ella compraba toda esa mercancía decidió vender el negocio, y le propuso la compra a su cliente más fiel… Sí, mi madre.

¡Cuántas cosas viví durante esos años de la Editorial Bautista! Tenía acceso a gran parte del fondo editorial de unas 5 o 6 casas publicadoras, a quienes representábamos en el país. Llegamos a tener una gran sala de ventas, con numerosos estantes llenos de literatura cristiana de todo tipo. Y servíamos a muchas iglesias y pastores en el país. Era un trabajo muy humano, personal, cercano. Lo más importante era suplir de todo lo necesario para la educación cristiana a las iglesias locales. Eso siempre fue de lo más gratificante.

Sin embargo, es otra vivencia la que mueve mi nostalgia… Durante ese tiempo en la Editorial Bautista, forjé excelentes relaciones con numerosas familias pastorales en el país. Muchos pastores, muchas de sus esposas, muchos directores de educación cristiana mantuvieron una relación con nosotros que siempre traspasó los límites comerciales. La idea fue hacerles saber que contaban con nosotros para lo que ellos necesitaran, en materia de literatura, asesoría, talleres, apoyo y amistad. Para nosotros era un placer servirles, para ellos era un placer contar con nosotros, ir hasta nuestras oficinas, tomar un café y pasearse por los estantes de libros, en busca de aquello que pudiera servir para el pastor, para las damas de la iglesia, para los niños y jóvenes. Pero eran las conversaciones con esos pastores lo que yo más atesoraba. Eran pláticas tan aleccionadoras, tan simpáticas y humanas. Le daban otra dimensión a la labor pastoral.

El evento más importante para Editorial Bautista era la Asamblea Anual de la Convención Nacional Bautista de Venezuela. Era un encuentro que nos permitía ponerle caras a las voces telefónicas, llevar las novedades editoriales del momento, y cuadrar los pedidos de literatura en persona, en contacto directo con los pastores, revisando los libros, respondiendo preguntas, ofreciendo un servicio personal como no podíamos hacerlo muchas veces. Pero, además de eso, era también la oportunidad de compartir durante las comidas, jugar una partida de dominó entre hermanos, y disfrutar del compañerismo cristiano.

Todo eso, lo intangible, era lo que hacía de mi trabajo con la literatura cristiana un verdadero placer… Cuando recibíamos la mercancía, todos nos reuníamos para vaciar el camión del envío, los empleados, mis hijos y sus amigos, y hacíamos una cayapa hasta terminar el trabajo de descarga. A mis hijos les encantaba este tipo de jornadas, lo disfrutaban al máximo. A mí me gustaba abrir las cajas y descubrir los libros nuevos, las novedades. Muchas veces me distraía leyendo hasta que me llamaban la atención para regresar al trabajo… Yo siempre consideré que mi trabajo allí era leer y leer.

Desde la invención de la imprenta, el mundo se hizo, se registró y se moldeó a través de la palabra escrita. Pero en la antigüedad no era así. Antes, mucho antes de todo, el mundo se manejaba a través de la tradición oral… La gente común y corriente, y también los reyes, estaba acostumbrada a escucharlo todo, mientras un escriba o amanuense leía un texto, unas crónicas, alguna carta. Por eso es que Pablo insta a las comunidades eclesiásticas a ser “hacedores y no tan sólo oidores” … en otras palabras, pon en práctica lo que escuchas… escucha activamente. Los reyes pedían que se les leyera las crónicas históricas, fue así como algunos reyes regresaron a la senda buena, a la de Dios.

La literatura que se llegaba a escribir, como un recurso nemotécnico, se hacía de manera manuscrita, en una labor prolija y laboriosa. Se escribía en papiros, que se hacían de las hojas de esa misma planta, o en láminas de piel de animales, las cuales eran mucho más duraderas. Uno de los hallazgos arqueológicos más importantes para la causa bíblica es la “biblioteca” que se encontró en las cuevas del Qumram. Es una gran colección de rollos de piel conservadas en tinajas de arcilla que fueron encontradas en 1947 por un pastor de cabras beduino. Ese hallazgo es un testimonio de la importancia de la preservación de la memoria, en una época totalmente oral, donde casi nadie sabía leer.

Si bien la tradición oral dominaba en la antigüedad, y por mucho tiempo la imprenta marcó una época de un gran auge hacia lo escrito, hoy en día nos encontramos ya adentrados a una época totalmente digital. Ya los libros, y su papel, son cosa del pasado, con la ecología y el medio ambiente como bandera. Yo tengo un Kindle, que es una excelente tableta de lectura, leo también por mi celular, y en la computadora… Pero todavía me gustan los libros, mi Biblia en papel, aún me seducen las pocas librerías que todavía existen por allí, a pesar de la crisis.

Ya Editorial Bautista no existe… La crisis, el dólar, los problemas de importación, todo se juntó para hacerla perecer. Pero no está en el olvido… Aún conservo una buena selección de los libros que vendíamos, aún mantengo el contacto con muchos de los pastores a quienes servíamos, todavía doy uno que otro taller de educación cristiana. Porque es que los libros se meten muy adentro, y de ahí no quieren salir, por más que se dediquen horas a otros placeres más visuales y atractivos… como el malvado Netflix, que desde que llegó me roba tiempo valioso de lectura.

La Biblia dice que Dios envía Su Palabra y ésta produce fruto, que siempre logra todo lo que Él quiere, y que esa Palabra prospera en todos los lugares a donde Dios la envía. Ése es el poder de la literatura divina, es también el poder de la palabra escrita. Es mi deseo que en este país nunca falte la literatura cristiana, para enriquecer la vida de la iglesia, y para que, a través de la Palabra de Dios, Su pueblo no perezca.

Por Francis Sanchez

Hola, soy Francis. Me gusta escribir y creo que lo hago bien. Llevo mucho tiempo escribiendo sobre temas biblicos, ya que trabajo como voluntaria Sociedades Bíblicas Unidas de Venezuela.

Estoy casada y tengo dos hijos adultos. Mi hijo mayor siempre me ha impulsado a escribir y publicar. De hecho, este blog es su regalo de cumpleanos para mi

5 respuestas a «Querida Editorial»

Felicitaciones pequeña, soy selectivo con las lecturas en estos momentos por qué no tengo PC y la letra pequeña me mata, me gustó…… Abrazos a los muerganos y al muergano mayor. Jajajajaja,🇻🇪😊🤗🇲🇽

Increible reflexión de tus vivencias en contacto con los libros, muy interesante además de loable en la obra del Señor, es un verdadero orgullo para ti y tu mamá haber sido de tan gran apoyo a la obra Bautista en el campo de la literatura cristiana. Te felicito. Yo tambien soy amante de la lectura, me hiciste ir a mi pasado donde el lector principal en casa era mi papá quien con su ejemplo sembró ese placer en sus hijos. Vivía llena de libros de mi papá y queriendo seguir su ejemplo me hice miembro del Club de lectores a mis apenas 17 años, era lo máximo. Me llegaba lo mas novedoso y mi papá me ayudaba a pagarlos. Era mi comienzo a sentirme adulta. Hermosos recuerdos.
Lástima que hoy nuestros jovenes no cuentan con el encanto de tener un buen libro entre sus manos y la magia de su contenido esperándolos.
Gracias Francis por tan linda reflexión. Dios te bendiga.

Woao…. que experiencia tan increíble….. te envidio…. sip definitivamente te envidio, estar entre todos esos libros….. así como bella cuando descubrió la enorme biblioteca de bestia….. que experiencia tan maravillosa…… como tu extraño ir a una librería y pasarme entre todos esos libros hasta encontrar el tesoro más preciado preciado de esa semana. Nada podrá sustituir tener un libro en tus manos…… pero puedes heredarme tu kindle cuando quieras jajajajajajjajajajajajaj

Estimada Francis, te he leído con una mezcla de sensaciones: nostalgia, gratitud, alegría y esperanza. Nostalgia de esa Venezuela con librerías; gratitud por la labor de ustedes y otros tantos; me alegra que sigas leyendo y ahora escribiendo; esperanza porque la palabra seguirá abriendo ventanas e inflamado corazones. Fuerte abrazo y bendiciones por casa. Mándale saludos a Cristina | Richard Serrano

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