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Lectura Bíblica

La carta a los Romanos: La ruta Romana

La carta del apóstol Pablo a los Romanos es uno de los tratados teológicos más completos en cuanto a salvación por la fe, pecado y justificación. Ninguna otra carta profundiza más en cuanto a la condición del hombre sin Cristo y la obra de su salvación en Cristo. Ningún otro escritor bíblico presenta los detalles del plan de salvación como lo hace Pablo en lo que se ha llegado a denominar “la ruta romana”, la cual nos lleva por los detalles del plan de salvación de Dios para la humanidad. Este tema es como una papa caliente en las manos de Pablo, esto lo obsesionó muchísimo y moldeó y dominó su ministerio epistolar hasta su última carta.

Esta carta fue escrita unos 10 años después de Gálatas, primer escrito de Pablo sobre el tema de la gracia, expuesto allí en un tono mucho menos amable que en Romanos. Mientras escribe esta carta Pablo está en Corinto fundando la iglesia allí, en su tercer viaje misionero. Estamos situados aquí bajo el gobierno sanguinario de Nerón, en una época muy peligrosa para los apóstoles y los cristianos en general. Romanos es una carta afectuosa, amable y de aliento, dirigida a una comunidad que no fue fundada por Pablo, pero por la que el apóstol siente un cariño y una gran responsabilidad, quizás por estar en la capital del imperio, a merced de los ataques anti cristianos de Roma.

El gran tema central de la carta desarrolla queDios declara justos a quienes no son justos como un don, por gracia. La única forma que el hombre tiene de alcanzar la justificación es solamente por la fe, que es la confianza plena de que Dios, en su amor, perdona al hombre de su pecado. Para Pablo, la muerte de Cristo es suficiente para hacer justo al hombre pecador, si de verdad éste cree mediante la fe. Esto contradice la salvación por medio de las obras de la ley, por eso es que Martín Lutero utilizó esta carta para presentar la defensa de la gracia por sobre la ley ante la corrupta iglesia católica, hace ya más de 500 años.

Dios tiene un plan que no es improvisado, sino que está orquestado desde el principio de los tiempos: El plan de salvación. Un plan que tenía como centro a Israel y que, a pesar de la desobediencia del pueblo, Dios aún lo tiene en marcha para dar una nueva oportunidad a quien se acerque a Jesucristo con fe. Es precisamente por esto que Romanos se le considera un pequeño pero poderoso evangelio, pues en él se plasman magistralmente los detalles de ese plan de salvación que Dios pone al alcance de todo aquel que crea con fe en Su Hijo.

¿Por qué Pablo hace tanto énfasis en el valor de la gracia para alcanzar salvación? No es primera vez que el apóstol toca el tema, ya en Gálatas hace una defensa muy, pero muy, acalorada del mismo tema… El problema son los judaizantes. Los judaizantes son un grupo de personas, puristas de los ritos judíos quienes, ante la apertura y aceptación del evangelio en el mundo gentil, se dieron a la tarea de exigir el cumplimiento de esos ritos, si de verdad los nuevos creyentes querían ser salvos. De más está decir que estas cosas eran muy difíciles de cumplir para los judíos de nacimiento, tanto más para los gentiles… Además de ser totalmente inútiles y fuera de contexto. Una de esas exigencias era la circuncisión.

La circuncisión es una práctica en la tradición judía que consiste en la eliminación de una parte del prepucio del miembro viril. Esta práctica fue iniciada por Dios con Abraham, como una marca física visible del pacto de Dios con el pueblo que estaba por comenzar con Isaac. La circuncisión aún es un rito de cumplimiento obligatorio para todo judío varón al octavo día de su nacimiento, cuando el proceso de cicatrización es más alto que en cualquier otro momento de la vida humana. Esta práctica también se toma en consideración por su carácter purificador, al eliminar suciedad y obstrucción en el miembro viril. Ahora, ¿te imaginas lo que supone ser circuncidado siendo un hombre adulto en el primer siglo? ¿Sin anestesia adecuada, sin protocolos de desinfección, así, a lo macho? Con razón el tema era muy importante… ¡Pobres creyentes gentiles!

Desde su mismo inicio en Abraham, la circuncisión pasó a ser un elemento distintivo y motivo de orgullo para todo judío. Llegó a ser emblema de pertenencia a Dios y orgullo nacionalista, causa de la soberbia más grande que un pueblo pudiera ostentar. Ser circunciso colocaba a Israel en el tope de consagración a Dios y una identificación difícil de ocultar en tiempos de persecución, los tiempos terribles del loco de Nerón. Este orgullo absurdo llevó a Dios a rechazar la circuncisión física, si no venía acompañada por un corazón también circunciso.

En la Biblia podemos ver que esta práctica fue observada por algunos extranjeros también, existiendo dos grupos. Por un lado, tenemos los prosélitos, aquellos extranjeros que abrazaban la religión judía completamente, con todos sus ritos, incluyendo la circuncisión (Urías, el esposo de Betsabé era uno de ellos). Estos eran considerados verdaderos judíos por adopción. Y por el otro lado tenemos a los temerosos de Dios, los extranjeros que vivían entre los judíos, simpatizaban con algunas creencias judías, pero no se circuncidaban (Tito, discípulo de Pablo, era uno de estos).

La circuncisión fue uno de los temas más difíciles del concilio de Jerusalén, registrado en Hechos 15, donde este procedimiento fue declarado no obligatorio para los gentiles que creían en el Señor y arropaban las creencias de El Camino. ¿Por qué era tan importante esta decisión? Además de corroborar que esta práctica no garantizaba la salvación, eximir de la circuncisión a los gentiles significaba no exponerlos a la vergüenza y a la persecución que ésta suponía. Los comentaristas aseguran que los griegos creyentes circuncisos no habrían podido participar de las Olimpiadas, ya que éstas se llevaban a cabo con atletas desnudos (para mostrar la perfección del cuerpo humano), y esto habría puesto en evidencia la marca de su afiliación religiosa, y su segura persecución por parte del imperio romano.

Es que, en realidad, la salvación no tiene que ver con la circuncisión, ni con la comida, ni con nada externo. La idea central de la carta a los Romanos es la condición de pecado y separación de toda la humanidad con respecto a Dios… Como siempre, el problema es el pecado. Pablo toma la circuncisión como bandera para asegurar a los judíos que no las tienen todas consigo, que necesitan arrepentirse e ir a Dios. El apóstol también quiere dar una buena noticia a los gentiles: No tienen todo perdido, la salvación está al alcance de ellos también y, ni la circuncisión, ni ninguna otra cosa es ya un requisito.

La salvación es para todos, sin distingo de raza, color y condición, porque Dios es un Dios de alcance universal… Sabes eso, ¿no?

Por Francis Sanchez

Hola, soy Francis. Me gusta escribir y creo que lo hago bien. Llevo mucho tiempo escribiendo sobre temas biblicos, ya que trabajo como voluntaria Sociedades Bíblicas Unidas de Venezuela.

Estoy casada y tengo dos hijos adultos. Mi hijo mayor siempre me ha impulsado a escribir y publicar. De hecho, este blog es su regalo de cumpleanos para mi

Una respuesta a «La carta a los Romanos: La ruta Romana»

Dios es un Dios que no hace acepción de personas, no requerimos de un color, estatura, o marca alguna para ser parte de la salvación. Con la sangre derramada de Cristo, Dios abre el abanico a toda la humanidad por medio de la fe en nuestro Señor… Maravilloso Francis, como siempre. Sigue adelante y que Dios te bendiga…

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