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Biografía

El Apóstol Pedro: Impulsivo y genuino… (todo un encanto)

¡Hola! Hoy traigo algo bíblico, como todos los martes, pero no es una introducción a un libro de la Biblia. Hoy te comparto la semblanza biográfica de un autor bíblico. Esta vez quiero animarte a leer las cartas de Pedro a partir de su vida… Es un giro diferente a lo que te he enviado últimamente… Vamos a ver qué tal nos va…

Pedro es uno de los personajes más completos e interesantes de la Palabra de Dios. Si alguna vez dudamos del poder transformador del Espíritu Santo en la vida del creyente, Pedro es prueba más que suficiente de Su obra, presencia e influencia en los cristianos. ¿Qué sabemos sobre el más “salido”, impulsivo y controversial de los discípulos de Jesús? Es mucho lo que se puede sacar ya que Pedro es uno de los discípulos del Señor más activo en los Evangelios y en Hechos de los Apóstoles.

Pedro, o Cefas, era un hombre tosco, del pueblo, sin educación formal ni ascendencia ilustre. Tenía como oficio el de pescador, trabajo que desempeñaba junto con su hermano Andrés en la pequeña empresa familiar de Zebedeo, quien junto a sus hijos Jacobo y Juan pescaban a las orillas del mar de Galilea. Jesús llama a esos cuatro a abandonar su trabajo para ser pescadores de hombres… Quiere decir que, al llamado de Jesús, Zebedeo se quedó sin buena parte de su fuerza laboral… ¡cuatro empleados menos! (¡Para un empleador, eso es peor que un sindicato!).

Pedro era un hombre casado, ya que sabemos por el relato bíblico que Jesús curó a su suegra de una fiebre muy alta. También se cree que era uno de los discípulos de más edad, probablemente debió haber nacido unos veinte años antes que su Maestro. (Muchos artistas del Renacimiento lo muestran como el mayor de todos los demás discípulos).

Una de las características más resaltantes de Pedro es su candidez e impulsividad, siempre presto a responder a cualquier pregunta o ante cualquier estímulo o provocación. Es así como lo vemos en una cantidad de episodios dentro de los evangelios que lo colocan como un coprotagonista, que parece robarle brillo al mismísimo Jesús. ¡Es que Pedro es único en su estilo!

Él es el único discípulo que camina sobre las aguas, deseoso de seguir al Señor, es también el único discípulo que sabe de primero y con certeza quién es su Maestro, ¡nada más y nada menos que el Hijo del Dios viviente! También él es el único que se niega a que Jesús le lave los pies, pero luego ruega jocosamente que éste lo bañe completo, cuando el Señor lo amenazó con sacarlo del círculo de sus discípulos si no se dejaba lavar (¡Pedro se parece tanto a mí!). Preferido e íntimo de Jesús, está presente en la transfiguración como testigo de excepción (a ver, ¿quién le quita lo bailao?), pero esto no lo exime a ser reconvenido por su excesiva confianza en sí mismo, y por herir al siervo del Sumo Sacerdote en Getsemaní. Tristemente, también es el único que sigue a Jesús cuando éste comparece ante Poncio Pilatos y allí le niega tres veces, y se arrepiente adolorido, llorando como un bebé.

Hasta ahora hemos revisado la vida de Pedro siguiendo la cronología bíblica, la cual nos muestra a un hombre tosco, genuino, extrovertido, nada reflexivo pero que parece vivir su vida intensamente. Es como si no hubiese querido perderse nada de la amistad y la guiatura de su Maestro, después de todo, solamente en Él había “palabras de vida eterna”. Ahora, ¿qué pasó con Pedro después de la ascensión del Señor?

Si revisamos Hechos, encontraremos que los discípulos tenían la orden de esperar el arribo del Consolador en el aposento alto, donde Jesús había organizado Su última cena. Allí, ante la confusión de todos los presentes, el mismo Pedro atrevido de siempre se dirige a todos, lleno del Espíritu Santo. Ese hombre tosco, sin preparación da uno de los discursos más elocuentes, poderosos y fructíferos de toda la Biblia. ¡Unas tres mil personas creyeron en el Señor! Es que Jesús se los había advertido: Ellos, sus discípulos, harían cosas aún más grandes de las que Él había hecho.

A partir de allí vemos que Pedro se erige como una de las columnas de la iglesia, aquellas que Pablo decidió visitar en Jerusalén unos años después de su accidentada y peculiar conversión. Juan, Santiago y Pedro son los líderes indiscutibles de la iglesia naciente, muy lejos queda el Pedro impulsivo de antes. En Hechos vemos cómo habla con intrepidez ante el concilio, cómo censura a Ananías y Safira, y a Simón el mago, cura y resucita a gente, instruye a Cornelio, e incluso es puesto en libertad por un ángel. Pero, como queriendo recordarnos que su antiguo yo aún sigue por allí, Pedro es exhortado por Pablo después de que éste lo sorprendiera con actitudes hipócritas ante los gentiles y los judíos. También sabemos por boca de Pablo que Pedro se reunió con Jesús después que éste resucitó (¿qué habrán hablado esos dos?… La Biblia no da detalles… ¡Qué lástima!)

¡Pedro es un personaje tan completo e importante! El autor de las dos cartas homónimas es, para el momento que las escribe, un hombre entrado en años, curtido en la obra evangelizadora, líder espiritual de las comunidades cristianas entre los hebreos, fiel y orgulloso testigo de la resurrección sobrenatural de Su amado Maestro y Señor. Su importancia e influencia en las comunidades cristianas reside firmemente en su conocimiento íntimo de Jesucristo, su fidelidad y valentía en medio de las dificultades, su denuedo en la defensa de su fe y su compañerismo para con sus colegas en la obra evangelizadora.

Pedro puede, con todo derecho, exhortar a las iglesias de Asia Menor en cuanto a santidad, pues él ha probado ser santo a lo largo de su vida, muy a pesar de sus desaciertos. Puede hablar con seguridad acerca de la segunda venida de su Señor porque escuchó de los propios labios de Jesús esa promesa, llena de esa esperanza que lo sostiene. Puede hablar con soltura acerca de los rigores de la persecución y sus vejámenes porque él sufrió en carne propia el costo de seguir a Cristo.

La tradición histórica cuenta que a través de Pedro creyó y se discipuló Juan Marcos, autor del evangelio de Marcos, sobrino de Bernabé. Se dice que Marcos recibió los datos de su evangelio de boca de Pedro, incluso dicen que el apóstol lo dictó a su joven discípulo. La influencia de Pedro alcanza mucho más que sus escritos, mucho más que sus enseñanzas, mucho más allá que su martirio. Gracias a Pedro podemos identificarnos con un creyente cuyos desaciertos no lo desviaron de los caminos de su Maestro, más bien le otorgaron experiencia y valor, le dieron el justo derecho a estimular a sus congéneres para no apartarse del Señor, sino a aferrarse a Jesucristo, aún más en medio de los impulsos y los reveses de la vida.

Cuando leamos sus cartas, recordemos que Pedro es un creyente que aconseja desde las trincheras, porque la vida en Cristo es difícil, pero trae consigo recompensas consoladoras y eternas. Sí, la vida no es nada fácil, pero Pedro nos enseña que mientras más difícil se ponga todo, más oportunidades tenemos de demostrar en Quien hemos creído.

Pedro siempre me ha parecido encantador y genuino… Me hubiera gustado mucho haber sido su amiga… ¿Qué tal te parece Pedro a ti?

Por Francis Sanchez

Hola, soy Francis. Me gusta escribir y creo que lo hago bien. Llevo mucho tiempo escribiendo sobre temas biblicos, ya que trabajo como voluntaria Sociedades Bíblicas Unidas de Venezuela.

Estoy casada y tengo dos hijos adultos. Mi hijo mayor siempre me ha impulsado a escribir y publicar. De hecho, este blog es su regalo de cumpleanos para mi

10 respuestas a «El Apóstol Pedro: Impulsivo y genuino… (todo un encanto)»

Hola hrna Elena, que bueno es leer todas estas enseñanzas, son bien redactadas y didácticas.
Pedro es un ejemplo de ver como los impulsos sentimentales entorpecen nuestro accionar como creyentes de este Camino, también es el genuino ejemplo de ver el arrepentimiento de dicho accionar y corregirlo aprendiendo de tal acción. Estudiar la vida de Pedro desde sus escrito ha de ser enriquecedor, dirigido por u a excelente maestra ha de ser mejor. Si nos identificamos con el apóstol Pedro en su personalidad, creo que la madurez de nuestra vida cristiana se fortalecerá.

Uuufffes maravilloso el relato que haces del Apóstol Pedro (impulsivo y genuino)…
Gracias por matizarnos la palabra de tal forma que en lo particular, hace que me enamore más.
Dios te bendiga.

Definitivamente, eres mi maestra irremplazable. Impartes tus conocimientos con tanta sabiduría que quedan impresos en nuestro entendimiento de manera única. Gracias Helenita por instruirnos en el conocimiento de la verdad, nuestro único norte para conocer mejor al Señor. Dios te bendiga.

Pedro no le gustaría el Vaticano, el sistema que la iglesia católica organizo para honrar su nombre.su humildad no se corresponde con el lujo de allí. Claro yo amo la capilla Sixtina por su valor artístico.

Hola hermana, hoy he leído tu blog sobre Pedro, me parece que has sido muy objetiva en cuanto a tu visión sobre el Apóstol..felicitaciones sigue en tu andar con la escritura lo haces muy bien. Bendiciones

Saludos cordiales y muchas bendiciones Francis me parece justo para Pedro éste enfoque de su vida y actividad evangelizadora, pues algunos se quedan en el Pedro titubeante y con miedo que negó a Jesús tres veces antes que el gallo cantara, dejando atrás la fuerza renovadora de Espíritu Santo. Un Pedro que se constituyó junto Pablo en los pilares fundamentales de la apenas naciente cristiandad. Eso pasa con el hombre promedio que resalta la noche oscura y tempestuosa y deja de ver el hermoso amanecer que es Cristo en la Vida de las personas. En tu relato que presentas esa persona es Pedro el discípulo, el amigo de Jesús, el Apóstol. Hoy Pedro podemos ser tú, yo, nuestro prójimo; siempre que nos dejemos tocar por la fuerza y Amor del Paráclito. Es un mensaje hermoso, fresco, renovador que invita a seguir los pasos de Pedro el discípulo y pescador de hombres.

Una vez haciendo un perfil de Pedro, aprendí lo siguiente a lo largo de lo que iba leyendo de hechos:

Verdaderamente el Inicio de la capacitación del apóstol Pedro comenzó desde que nuestro Señor Jesús le llamó para seguirle, donde vimos diferentes facetas de Pedro: unas tantas iracundas e imprudentes (como cuando cortó la oreja al siervo del sumosacerdote «malco» en Juan 18:10) y a veces un tanto exageradas, si pudiera llamarse así, (como la escena en la que Cristo le dice que si no lava sus pies no tendrá parte con Él y básicamente Pedro le responde «que le lave no solo los pies, sino las manos y la cabeza» en Juan 13:9) a la ahora de aprender o entender algo. Pero que este mismo Pedro fue el que le fue revelado que Cristo era el «Hijo del Dios viviente», que este mismo Pedro le fue concedido la primicia de ser el primero en ver 3,000 personas convertidas y de degustar de lo que él mismo estaba experimentando. (Como muy bien lo plasmaste)

No obstante, ministerialmente hablando, el inicio de este comenzó allá en Juan 20:22 cuando Cristo apareció delante de ellos al haber resucitado en donde dice «Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo»

Quiero aclarar que el libro de los Hechos muestra una profunda intención de Lucas de demostrar que la Iglesia esta fundamentada en el Espíritu Santo, que las labores que estas hacen se debe a que el Espíritu está en su interior y que es Imposible cumplir el objetivo de la predicación a toda criatura y el poder ser testigos, si el Espíritu no está en nuestra vida, como una garantía de salvación y de que Cristo habita en nuestras vidas.

Era imposible que este Pedro pudiera llevarse tal discurso en hechos capítulos 2 sin la llegada del Espíritu Santo en su vida. Propósito enfático que vemos de Lucas al inicio en Hechos capítulo 1:7-8, mostrándonos un objetivo clave de haber recibido poder (el evengelio) y de ser testigos en la medida que vamos yendo (toda nuestra vida,en todo lo que hagamos). Pedro, en primera instancia comprendió esta lección bajo la guía del Espíritu Santo.

Pedro, ante la llegada de Cristo a su vida, fue un pionero de las predicaciones en masa, y que el efecto de Dios al usarlo como instrumento fue tal, que no podían creer que un pescador y alguien proviniente de galilea se expresara de aquella forma y con tanta sabiduría. Problema que vio el concilio de Jerusalen y que Gamaliel sabiamente abogó, sobre lo que implicaba evidenciar si aquellas obras eran de ellos (simples hombres) o de Dios. Respuesta que hoy en día conocemos, pues la iglesia ha permanecido hasta ahora.

Ahora, aunque todo esto estaba ocurriendo en la vida Pedro, su carácter todavía debia ser moldeado. Y esto se debía a un principio primitivo que tenemos todos los seres humanos: El colocar nuestros principios culturales (costumbres), religiosos, y nuestro contexto (crianza, familia, etc) por encima de la voluntad de Dios. Pedro aún no había entendido la universalidad del evangelio de Cristo.

Muchos creyentes aún no han entendido del todo este punto. Esto es tan cierto, que podemos evaluarlo cuando se nos presenta la oportunidad de predicar a Cristo a un grupo de personas que moralmente podrían incomodarnos (y de esto hay mucho ejemplos: Un idólatra de cualquier índole, una persona con aberraciones sexuales, familiares a quienes quizas tengamos reconconmio, etc)

Ahora, vemos todo esto cuando evaluamos los tres hechos de la mal llamada «llegada del Espíritu Santo» a dos grupos que, para el Judío, culturalmente y religiosamente hablando, no tenían partícipe en Dios; como el caso de los samaritanos y los gentiles.

En los tres eventos en el que el Espíritu Santo se manifiesta en aquellos que han creido, en un evento similar a hechos 2 (pues los judíos piden señales y los gentiles sabiduria), estuvo un común denominador: Pedro. Esto me hizo ver un punto: La enseñanza iba dirigido a todos, pero en particular a Pedro como dirigente (líder) principal del cristianismo-judaico de la época. Pedro debía entender tal universalidad y lo vemos en Hechos 10:47.

Lo otro que observamos dentro de su perfil es que entendia la importancia de emitir, digamos «informes misioneros» a la iglesia local (hechos 11) con la finalidad de instruir a la iglesia y de mostrarle de lo que Dios estaba haciendo en el mundo. La intención real de Dios era romper los esquemas religiosos y culturales que el mismo hombre había creado, ante un principio primitivo de Dios de evangelizar al mundo entero. Ahora a través de la iglesia.

Pudiéramos seguir hablando sobre Pedro, pero, en resumidas, su perfil se resume en:

-Un hombre que estaba dispuesto a obedecer a Dios por amor a Él
-Un hombre que sabia pagar el precio y que se alegraba ante sus padecimientos como confirmación de su vida en Cristo (Hechos 5:41)
-Un gran predicador que entendía la visión de Dios y que sabía comunicarla
-Sabia tomar buenas decisiones como en el caso de la elección de los 7 (diáconos) producto de su comunión (sensibilidad en Dios)
-Que sabía relacionarse, pues muchas veces fue acompañado por Juan y otros hermanos
-Ademas de inspirar ánimo a la iglesia de proseguir con la meta universal de Cristo (darse a conocer).

En otras palabras: Pedro representa un gran ejemplo de liderazgo, el cual fue el efecto de haber sido fiel y obediente a Dios.

Las verdaderas sandalias del pescador…

Yo también me identifico con Pedro Francis, porque es ese personaje que representa a ese creyente que ama a Dios como un caballo sin riendas, sin recelos, que por ocaciones se  siente dispuesto a dar la vida si es preciso por causa del evangelio, pero que también es ese que llora amargamente porque no es ni el cincuenta por ciento del creyente que sinceramente quisiera ser, porque su falta de dominio lo lleva ser imprudente y a defraudarse asimismo.

Yo le doy gloria a Señor que escogió a un  hombre como él para formar parte de su equipo ministerial, Él siendo perfecto, puro y sin manchas no se detuvo en reparar en sus defectos para darse a conocer a Pedro tal y como es, porque si hay alguien quien pueda decir que conoció a su Maestro en gran medida fue este personaje.

Gracias a la omnisciencia de Dios es que al igual que Pedro formamos parte de su pueblo, porque Él nos conoce más que a nosotros mismos y sabe conque capacidad y sinceridad lo amamos. Gracias porque quien nos escogió no es uno como nosotros porque desde cuando nos hubiera desechado.

Gracias Francis por este estudio de Pedro tan hermoso.

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