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Lectura Bíblica

Samuel, Reyes y Crónicas: Lo que no agrada al Señor

Esto de leer la Biblia por placer me ha traído resultados increíbles. ¡Me he dado cuenta de tantas cosas! En este momento estoy leyendo 2 Reyes y ha sido muy aleccionador. Me he dado a la tarea de colocar caritas felices a aquellos reyes que agradaron al Señor, y poner caritas tristes a aquellos que lo desagradaron… Hasta ahora tengo tantas caritas tristes que a veces paro en la lectura a reflexionar… ¿Por qué esos reyes fueron tan malos con Dios?

Samuel, Reyes y Crónicas son libros dobles en nuestras Biblias, pero en el texto hebreo eran un solo libro cada uno. Hay comentaristas que aseguran que esos libros se dividieron para dedicar espacio narrativo exclusivo a la historia del rey David, pero realmente no estoy tan segura de ello, pero puede ser… El caso es que estos libros son de corte histórico, y narran los acontecimientos que llevaron al pueblo de Israel a ser una nación teocrática y monárquica, al mismo tiempo. Este tipo de gobierno dual no dio buenos resultados. De hecho, fue fatal para los hebreos.

Samuel fue el último juez de Israel, también fue su mejor sacerdote, además de acertado y respetado profeta. Él era tan adelantado a su tiempo que tuvo la visión de crear una escuela de profetas, donde se formaban aquellos hombres llamados por Dios a ser Sus mensajeros. Samuel también fue artífice de los dos primeros reyes de la nación hebrea: Saúl y David. Esta transición monárquica fue muy bien llevada por Samuel, muy a pesar de que a él no le agradó ese asunto de los reyes. ¡Le cayó tan mal la cosa que hasta se echó a llorar!

Dios creó un pueblo a partir de Abraham, pero fueron sus bisnietos, los hijos de Jacob, quienes comenzaron con la conformación de dicho pueblo. Cada uno de estos muchachos formó una tribu, y esas 12 tribus llegaron a llamarse Israel, como un solo conjunto o nación. Sin embargo, ellos nunca desarrollaron sentimientos patrios como tal. Dios les dio leyes y mandamientos a través de Moisés, y vagaron por el desierto por 40 años, como uno sólo. Pero, nunca se sintieron una nación… Hasta que surgió David, el ungido de Dios, un atractivo líder que logró la hegemonía y la unión de un contingente de personas que hasta ese momento se veían a sí mismos como tribus un tanto aisladas, pero que compartían un solo Dios en común. Allí radica el genio del rey David. Él logró crear sentimientos de unión patria en medio de esas 12 tribus.

El drama de los reyes de Israel comenzó desde el primer rey, Saúl. Al pueblo se le advirtió que, si querían reyes como las otras naciones, debían ser obedientes a ellos y soportar sus mandatos y caprichos… Y tal como lo dijo Dios, sucedió. Cada uno de esos reyes tuvo sus cuantos aciertos, pero también sus muchos desaciertos, y quien sufría las consecuencias de estos irresponsables actos monárquicos era precisamente el pueblo de Dios.

Para curarse en salud, Dios puso reglas claras que cada uno de los reyes de Israel debía seguir. Primero que nada, esos monarcas debían entender y aceptar que Dios era realmente el gobernante del pueblo, y que los reyes sólo eran Sus representantes en la tierra. Además, no podían tener muchos caballos, ni armamento de guerra, porque su Señor era el Dios de los Ejércitos, y como tal era el que comandaba las tropas israelitas en las guerras. Por último, los reyes no podían tener muchas mujeres, porque cada matrimonio traía consigo alianzas estratégicas entre naciones, y el pueblo de Israel tenía que ser santo, y su comportamiento debía ser diferente del resto.

Bueno, de más está decir que nada de esto se cumplió… Muchos de esos reyes fueron desobedientes, ¡realmente no escuchaban a Dios! Se envanecieron, ostentando muchas veces un gran poderío bélico. Se casaron con mujeres extranjeras que trajeron consigo alianzas funestas para los destinos de la nación.

Puedo mencionarles algunos ejemplos… Saúl no hizo caso a Dios y le perdonó la vida al rey de los amalecitas, y los hebreos nunca pudieron sacárselos de encima como enemigos. La orden de Dios era acabar con TODO, y Saúl no lo hizo, e inmediatamente Dios lo rechazó. Por su parte, David aceptó hacer un censo de las tropas militares de Israel, y eso molestó en sobremanera al Señor. La orden era no contar con poderío militar, pero David contó a sus soldados. Por otro lado, Salomón se casó en primeras nupcias con una princesa egipcia, nada más y nada menos… Luego, tuvo tantas, pero tantas mujeres… Y muchas de ellas comenzaron a adorar a sus dioses en los montes, con consecuencias funestas. Es que, estaba de anteojito, si desobedeces, Dios te castiga.

Después de Salomón, la cosa con la rebeldía se puso tan fuerte que Dios decidió dividir al pueblo en dos: 10 de las tribus quedaron en el norte con su propio rey (tuvieron 20 dinastías diferentes) con Samaria como su capital, y dos tribus quedaron en el sur (Judá y Benjamín), con la casa de David como única dinastía, en Jerusalén. Muchos reyes fueron malos, muy malos. Unos pocos agradaron al Señor. Mi conteo de caritas tristes supera por mucho a las felices. Realmente, la empresa monárquica fue todo un fracaso, con consecuencias terribles para la nación.

Si tuviera que hacer un ranking de los mejores reyes de Israel, los tres primeros lugares serían para David (por supuesto), Salomón y Ezequías (aquel rey que lloró al saber que moriría). El ranking de los peores es muy difícil, porque son tantos… Yo diría Manasés (la palabra dice que fue el peor), Acab (el mandolín más célebre de la Biblia) y quizás Saúl (muchos creen que el pobre lo que estaba era loco). Fueron tantos los que no agradaron a Dios… Es que, en realidad, esos reyes son como tú y como yo… Si te desvías un poquito, pierdes. Así es la vida, separados de Él, nada podemos hacer.

Pero no puedo terminar sin hablar de David, y la hermosa promesa que Dios le hizo, porque lo amaba, porque lo consideró su amigo. El Señor le dijo a David que su reino no tendría fin. Y esa promesa se cumplió en Jesús, hijo de David, de la tribu de Judá. Porque es que ya eso estaba establecido de esa manera. Isaías 11 dice que, del tronco de Isaí, padre de David, vendría un retoño, un niño que nos pastorearía… ¡Jesús, el rey de reyes!

La historia monárquica de Israel no tiene sentido si no vemos a Jesús como su propósito último y central. Por eso es que la dinastía davídica se preserva, porque detrás de los reyes de Judá vendría Aquel que sería el Rey por siempre, aquí y por la eternidad.

(La lectura de esta parte de la Biblia es apasionante, ¿verdad? ¡No te la pierdas!)

Por Francis Sanchez

Hola, soy Francis. Me gusta escribir y creo que lo hago bien. Llevo mucho tiempo escribiendo sobre temas biblicos, ya que trabajo como voluntaria Sociedades Bíblicas Unidas de Venezuela.

Estoy casada y tengo dos hijos adultos. Mi hijo mayor siempre me ha impulsado a escribir y publicar. De hecho, este blog es su regalo de cumpleanos para mi

2 respuestas a «Samuel, Reyes y Crónicas: Lo que no agrada al Señor»

A la verdad que Dios, por medio de Samuel, le hizo la advertencia a su pueblo con respecto a lo que acarreaba la monarquía. Leyendo estos libros me he dado cuenta de que la historia es cíclica. Viendo y viviendo la situación de nuestro país de como un pueblo se fue tras un hombre, al nivel de la idolatría, y los resultados nefasto que estamos experimentado, es muy similar al vivido por el pueblo Hebreo. Sí, porque los errores de los grandes líderes que están al frente de las naciones, lo terminan padeciendo es el pueblo, el mismo que lo pidió. En aquella época, de los inicios de la monarquía, me imagino a un Samuel; después del desastre como rey de Saúl diciéndole al pueblo: No querían rey??. Muy similar a la que escuchamos a diario en Venezuela: No querían patria??? Bueno Francis, de perla como siempre, sigue adelante…

Jajajaja me gustó ese comentario, es cierto,el pueblo de Venezuela es muy similar al pueblo de Israel, somos desobedientes, y de memoria corta, el pueblo de Israel, fue igual, no midieron las consecuencias de su petición, pidieron rey, nosotros pedimos un cambio de gobierno,y estábamos fascinados con el carisma de un hombre,al igual que Israel pidieron un rey era lo máximo y al final lo lamentaron,como hoy en día nosotros, mucha gente aún siguen ciegamente cada palabra y ofrecimiento de estos gobernantes, si Dios no hubiese intervenido para salvar a la humanidad a través de su hijo Jesucristo, el pueblo de Israel todavía estaría obedeciendo y esperando su pedazo de patria. Te felicito mi Helena muy buena tu apreciacion sobre este libro de la biblia cada palabra muy acertada.

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