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Lectura Bíblica

La lectura placentera de la Biblia

Leer la Biblia no es fácil… es un libro muy antiguo, enmarcado en culturas distantes y distintas, con personajes fascinantes e inusuales, acertados y errados, humanos y divinos, de este mundo y del otro mundo… No, no es fácil la Biblia. Tiene unos libros interesantísimos, llenos de historia y cultura (como Rut), y tiene otros libros que son fastidiosos (como Levítico), por lo prolijo de sus detalles, por lo repetitivo de sus rituales, por lo ajenos a nuestra realidad actual…

Y, sin embargo, la Biblia es un libro enigmático, el más leído, el más traducido a otros idiomas, el más amado, el más odiado, el más controversial. ¿Cómo leemos este libro sin volvernos locos? ¿Cómo sacamos partido a un libro tan vital para nuestra vida presente y futura?

No estoy segura, pero creo que he leído la Biblia completa unas 3 o 4 veces, y he tenido unos 3 intentos fallidos, donde he desistido en su lectura sistemática, porque a veces no he entendido lo que leo, porque me ha aburrido de manera espasmódica, porque sus muchas páginas me han abrumado. Pero las veces que he logrado leerla completa me ha fascinado con sus historias, me ha apasionado con lo variado de sus personajes y autores, me ha enternecido con la infinita misericordia de Dios, me ha avergonzado cuando me acusa de pecadora, me ha llevado a las lágrimas cuando me encuentro con su perdón, me ha hecho reír a carcajadas con sus ironías y diálogos. Me estoy contradiciendo, ¿verdad? Pues, es que la Biblia es así… Muy divina, pero también muy humana… Una lectura muy interesante, pero también sumamente exigente.

Pero, ¿sabes qué? ¡Esas características están presentes en la mejor literatura! El Gabo es mi autor favorito, pero a veces la lectura de Cien Años de Soledad me volvía loca, porque eran demasiados Buendías, demasiados Aurelianos, demasiadas Úrsulas y Amarantas, personajes que se pierden en páginas infinitas, enmarañados todos en una trama que no dejaba de retorcerse, como el rabo de cochino del que sólo sabemos hacia el final del libro… ¡Una locura total, pero una locura fascinante! Una lectura maravillosa pero también abrumadora y exigente, tal como la Biblia.

A veces leemos la Biblia con diferentes propósitos: Para estudiarla, en cuyo caso, necesitamos valernos de comentarios, diccionarios, manuales de teología, historia, cultura, muchas versiones diferentes de la palabra, y otras cosas más. Otras veces la leemos con propósitos devocionales, para escuchar en ella la voz de Dios, para aprender cómo vivir una vida que agrade al Señor, para encontrar en sus páginas la adoración, la paz y la fuerza que nuestra alma necesita. Algunas veces vamos a la Biblia para leerla de cabo a rabo, porque debemos hacerlo, siendo ésta una de las peores motivaciones para hacerlo… ¡Por esa razón fallo muchas veces en su lectura!

Este año, nuestro muy triste 2020, he decidido leer la Biblia con un propósito muy diferente… He decidido leerla por puro placer, como si la Palabra fuera una novela. Y lo he hecho de esta manera: Encontré una traducción que nunca había leído de manera corrida, en este caso opté por la NVI (le puse un forro de tela de lo más lindo, con flores y todo); adquirí una presentación económica, en papel periódico, para poder subrayar y rayar con gusto (sí, la rayo mucho, la subrayo, pongo comentarios por todos lados, registro mis impresiones con libertad), busqué unas cintas marcadoras de colores para no perder el hilo de mi lectura (ya que estoy leyendo varios libros a la vez); y comencé a leerla por donde mejor me pareció: el libro de Ezequiel. ¿Por qué? Por 2 razones: Ezequiel es el libro que estaba estudiando en mi Escuela Bíblica Dominical, y también es el libro que más me ha hecho desistir de la lectura bíblica… Así que decidí tomar cartas en el asunto y acabar con el imposible de Ezequiel. ¿Sabes qué? ¡Me encantó!

Y escogí una traducción sencilla… Leer la Biblia en una versión antigua y tradicional, como la Reina Valera 1960, o la Jerusalén, o peor aún, la Nácar Colunga, es lo peor que se puede hacer. ¿Por qué? Pues porque tienen un lenguaje muy difícil, que no fluye, y que quita todo el placer a la lectura. ¿Alguna vez has leído Don Quijote de la Mancha, de Cervantes, en castellano antiguo? Si lo has hecho, ¡te felicito! Eres mi héroe… Porque esa lectura es totalmente imposible, porque ya nadie habla así. Lo mismo sucede con las obras de Shakespeare en inglés (la famosa Romeo y Julieta, o El Rey Lear) y las de Víctor Hugo en francés (Los Miserables, por ejemplo). Son obras clásicas de la literatura universal pero escritas en un lenguaje completamente diferente al actual.

La Biblia tiene una función litúrgica, para ello tenemos la Reina Valera 1960, que es una Biblia para leer en comunidad y base de muchas de las predicaciones que escuchamos… Pero para leer y disfrutar, hay muchas otras versiones y traducciones de lenguaje actual y moderno que conservan el mensaje y actualizan el lenguaje… Son verdaderamente un placer. Conozco mucha gente que cambió su manera de leer la Biblia de forma radical, sólo con una traducción o versión de lenguaje más moderno.

Esta manera placentera de leer la Biblia me ha abierto un interesante abanico de oportunidades, de ver el texto con nuevos ojos. Esta vez no me interesa el contexto histórico o cultural, no quiero reflexionar sobre posturas teológicas ni doctrinales, sólo quiero leer, sin mayores pretensiones… ¡y me ha dado excelentes resultados! Me olvidé de las guías de lectura sistemática (porque, si vuelvo a leer Génesis 1 otro 1ero de Enero me voy a desquiciar…), y fui buscando los libros que me apetecía leer sin orden alguno. Créeme, cambió completamente mi perspectiva.

Ahora, ¿por qué te hablo de todo esto? Porque a partir del martes de la próxima semana voy a publicar introducciones a libros de la Biblia con el propósito de que te animes a leer la Palabra. Esas introducciones a veces te van a parecer un poco serias, pero es que fueron escritas para los maestros de la Escuela Bíblica Dominical de mi iglesia. Sin embargo, al principio y al final escribiré mis impresiones personales acerca de mi lectura de esos libros, para que escuches mi voz, para que juntos nos embarquemos en la lectura, por puro placer, y porque sí…

Busca una versión o una traducción que te agrade, y si no tienes para comprarla, búscala en el celular o la computadora… No hay excusas, lo que sí hay es muchas y variadas opciones. Escoge una y hazla tuya, hazla tu Biblia de cabecera hasta que termines de leerla. Comienza cuando quieras, léela cuando quieras y cuanto quieras, y termínala cuando quieras… ¡No te vas a arrepentir!

Por Francis Sanchez

Hola, soy Francis. Me gusta escribir y creo que lo hago bien. Llevo mucho tiempo escribiendo sobre temas biblicos, ya que trabajo como voluntaria Sociedades Bíblicas Unidas de Venezuela.

Estoy casada y tengo dos hijos adultos. Mi hijo mayor siempre me ha impulsado a escribir y publicar. De hecho, este blog es su regalo de cumpleanos para mi

12 respuestas a «La lectura placentera de la Biblia»

Sencillamente extraordinaria la manera como plasmas tus ideas. Me encanta tu blog. El Señor añada más sabiduría a tu vida y te bendiga en gran manera. Gracias por compartir

Cuanta alegría siento en poder contar aún con el apoyo y entusiasmo que recibí de mi siempre recordada profesora del Instituto Teológico Bautista de Valencia. Gracias por compartir tu experiencia y vivencias en el fascinante camino de aventuras y conocimientos de las Sagradas Escrituras. Dios te bendiga.

Me Encantó! Helena maravilloso, creo que me voy a amarrar contigo para poder.leer la biblia, tengo un sentido de culpa por no ser muy lectora de la palabra, pero es que después de tantos años, después de haberla leído tantas veces sin encontrar nada. El problema mio es que no soy muy buena en la lectura, soy mejor oidora, pero me gusta mucho todo eso que dices. Dios te bendiga.

Claro! Que me anoto en esa excursión e incursión de la Biblia,te comentó que ya comencé a leerla de esa manera y también comencé con un libro que no hallaba como entrarle; Isaias y de igual manera que a ti con Ezequiel, me fascinó.
Al igual que mi hermano Alberto, montarnos con ud, mi querida y apreciada profesora, en este estudio de la palabra de Dios, es revivir esos maravillosos sábado con sus clases magistrales. Se que esta aventura con francis va a ser como el viaje que emprendimos, una vez, a Macondo con Garcia Marquez. Dios te bendiga mi amada.

Yo también quiero leer la Biblia de esa manera que tu planteas, por puro placer, espero tus comentarios Elenita y gracias por compartir todas tus ideas con nosotros, me agrada mucho lo que escribes amiga, sigue adelante

Volver al inicio oara encontrar la libertad de la lectura, es haber aprendido a degustar la esclavitud de la adultez y la inociencia de la niñez en el placer de leer como la reflexión del Principito en relación a los adultos. Me encanta tus nuevas decisiones y proyectos. Estaré al tanto. O más bien,mantenme al tanto por favor (lee esto con mucho ruego de mi parte^^)

Pffff espectacular, me encanta este escrito. Ciertamente, hay que ser cuidadosos a la hora de leer alguna versión o traducción de la biblia, eso hace la gran diferencia. Cuando se Lee la biblia por mero placer, no sé si es por el cambio de perspectiva, pero se encuentran muchas cosas valiosas, detalles que no se hallan estudiando profundamente.

Querida francis elena, compañera profesora de la Escuela dominical, gracias por hacerme reír con tus elocuentes palabras, te senti frente a mi hablándome, te Leo y sigo con mucho gusto ya que tu intrepidez me hace sentir una carga más ligera, para disfrutar de nuestra maravillosa Palabra de Dios. Al igual que los demás y como un nuevo propósito emprendere ese hermoso viaje literario y de riqueza espiritual contigo.

Me encanta esa idea de leer las Escrituras para disfrutarla. Yo ya había comenzado de esa manera y con la misma intención; por eso me anoto a seguir con ustedes esta linda aventura. Mas aun de la mano de mi querida hermana y profesora Francis. Sé que aprenderé mucho de quien tiene ese don de enseñar que motivó mi vida a estudiar más y más. Gracias mi querida hermana por darnos esta linda oportunidad.

Me parece una estupenda idea Francis de hacer de la lectura bíblica algo placentero, porque debo confesar que generalmente la he leído por el compromiso de saber que es guía, me sustenta, mi razón de ser y ha sido la base fundamental del trabajo investigativo y para ayudar o enseñar a otros; eso no está mal, pero viene siendo como ese medicamento que uno toma, que sabe que es la solución para curar todos los males y tiene que tomarlo en un sopetón, como una pastilla o un remedio amargo . Cuando realmente debe ser como tú dices amada hermana, algo placentero, como ese postre delicioso que saboreas lentamente y no quiere que se acabe, que en resumen es lo que dice el Salmo 1:2, hacer de la Palabra una delicia.
Gracias Francis por despertar en mi ese apetito.

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